Novelas de One Direction y tu

Novelas de One Direction y tu

Hola, este sera un espacio de novelas de 1D y tu, la primera que subire se llamara: Enamorada del candidato equivocado(EDCE) de Harry y tu, pero no solo encontraras de harry, si no tambien de los demas chicos

Si hago otra novela...

De quien les gustaria que fuera?

Louis Tomlinson♡

8%

Zayn Malik♡

22%

Liam Payne♡

15%

Niall Horan♡

22%

Harry Styles♡

30%


Encuesta Finalizada

Capitulo 44

 

CAP#44
Harry estaba sentado en el trono, con migraña otra vez. Y para empeorar su humor, los guardias con sus armaduras se empujaban entre sí para llegar hasta él.
-majestad -saludaron los dos con una reverencia. Harry simplemente asintió con la cabeza.
-eh... -titubeó uno- díselo tú, Marco.
-¿Decirme qué, caballeros? -
se adelantó Harry en preguntar.
-majestad -dijo Marco- su majestad Angélica antes de que terminara su reinado nos ordenó de quemar la chocita de la traidora. Queríamos saber si esa orden aún está vigente.
-por favor, majestad -
suplicó el otro- no nos castigue por decírselo ahora. Ya después de tantos meses...
-¿Angélica les pidió que quemaran la chocita?
-en realidad la princesa, ahora su majestad, en nombre de ella. 
Marco le pegó un codazo a su amigo. Harry sabía perfectamente que Angélica no ordenaría algo así.
-no. ¿Para qué? Ya ha pasado demasiado tiempo y ustedes tienen otros asuntos más importantes que atender. Pueden irse.
Disimuló muy bien su palidez cuando le dijeron que querían incendiar la chocita. Menos mal que por lo menos tuvo razonamiento en preguntárselo primero.
No quería que los recuerdos de TN se quemaran, además... Bonita no tendría un hogar donde esconderse y él no tendría la oportunidad de estar con la cachorrita como hacia todos los días. Sin que nadie se enterara por supuesto.
Aún recordaba cómo había encontrado al animalito meses atrás y se le destrozaba el corazón.
Una incierta mañana, decidió dar un paseo por los alrededores del castillo. Con la intención de despejarse, olvidar el fracaso del matrimonio real. Sin embargo, no había podido apartar de su mente el recuerdo de su adorada TN... ¿Qué sería de ella? ¿Estaría en Gales? ¿En Paris, quizá? ¿Rehaciendo su vida como tanto lo deseaba? Nunca nadie hablaba de ella, y si lo hacían era para humillarla. Quería salir en su defensa, pero Angélica le había dicho que no hiciera nada parecido o levantaría sospechas.
Y como era de esperarse, en su recorrido se encontró con la chocita de ella. Los pastos crecían alrededor de ella dando el aspecto de abandono y soledad. Billy era su caballo, y le era fiel así como TN lo había predicho. Se bajó de él y sin dudarlo giro el picaporte para entrar.
Lo que vio no hizo más que destrozarle el corazón y el alma. Ante el chirrido de la puerta, una cabecita negra y peluda salió de su escondite, las almohadas. Y su débil lloriqueo también lo destrozo.
-oh... Bonita -logró murmurar. Cerró la puerta tras sí y se sentó en la cama. El animalito apenas se movía, y cuando la acaricio, sintió sus costillas. Claramente desde la partida de su adorada dueña no había comido, eso había sido hace cuatro meses.
-ven aquí... -le dijo suavemente. La abrazo contra su pecho, luego la apartó para mirarla y apenas podía abrir los ojos- yo cuidare de ti ahora... ¿Si? Hasta que TN regrese...
Al pronunciar su nombre ladró, un chirrido tan débil como enternecedor.

Había sido demasiado difícil sacar adelante al animalito. Puesto que las primeras semanas se resistía a comer. Eso lo hacía sentirse impotente. Hasta que se le ocurrió cantarle... cantarle como TN salía hacerlo.
-sé que no tengo la misma voz angelical que ella -le había dicho- pero necesito que comas ¿Si? Por favor.
Eso funciono, y la cachorrita con el correr de las semanas, y luego de los meses, volvió a ser la misma. Aunque claro que estaba que no era la misma del todo, tenía un brillo triste en sus ojitos marrones.

Suspiró, ese animalito de cuatro patitas era su único consuelo y distracción. La vida de rey era algo tediosa, y la de marido era aún peor. Qué iluso había sido al pensar que su relación con Caitlin cambiaria. Y todos ya estaban presionando. Odiaba esa presión ¿Qué les importaba si consumaban el matrimonio o no? apenas la había tocado la siguiente noche. El contacto de sus labios había sido mínimo. Como aprensivo. Y Caitlin tampoco hacia algo para solucionar el problema. Le hacía compañía en el trono y nada más...
Ya estaba cerca de la chocita cuando encontró la puerta entre abierta. Se le aceleró el corazón de repente... si Bonita logró escapar seria su fin.

Pero al asomarse en la puerta, sintió un cierto alivio.
-¡Majestad! -exclamo Leslie con los ojos como dos platos. Estaba acariciando a Bonita y se levantó de repente al verlo en la puerta. Hizo una reverencia rápida y lo miró temblando por dentro del miedo.
-¿Qué haces aquí?
-este... yo.... Eh... discúlpeme si soy impetuosa pero ¿Qué es lo que hace usted aquí?
Harry entre cerró los ojos y observo a Leslie palidecerse.
-discúlpame. Yo estoy aquí porque... -suspiró con resignación- TN era como una hermana para mí.Fuimos muy cercanas, pero yo la quise mucho. Y... creo que cuidar de su cachorrito es mi única forma de demostrarle que siempre estuve de su lado.
-eso es lealtad, Leslie. Qué bueno que hay personas que todavía están de su lado.
-por supuesto... mire majestad, no quiero ser irrespetuosa. Pero sé lo que paso, este será un gran castillo pero los rumores corren demasiado rápido. Usted... al menos por ser caballero debió haber hecho algo para que el castigo de TN no fuera tan severo.
-¿Severo? -
replicó, frunciendo el ceño.
-no finja conmigo, majestad. Que todos sabemos lo que le sucedió.
El pánico lo invadió de repente, debió de notarse su palidez porque Leslie lo miró sin entender.
-¿No lo sabe?

Zayn estaba revisando unos papeles en su nuevo estudio cuando Harold irrumpió de repente.
-quiero saber lo que le paso a TN, Zayn.
Leslie no quiso decirle nada porque sabía que había metido la pata. Zayn se quitó las gafas para leer y lo miró con seriedad.
-¿Acaso no te han enseñado a tocar antes de entrar, majestad? Sé que soy su mano derecha pero un poco de educación no está de más.
-déjate de rodeos, milord. Quiero saber cuál fue el castigo de TN.
-¿Y eso es lo más imprescindible ahora?
-sólo dime que no la ahorcaron.
-¿Condenarla a la horca? ¡Por Dios, No!
Harry suspiró aliviado, pero el pánico no dejaba de martillarle la cabeza.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué? -
cerró los ojos y suspiró lentamente. Se levantó y se quedó frente a él- majestad. Con todo el respeto que se merece. Debe olvidar a esa muchacha insolente. No ha hecho más que perjudicarlo.
-¿Perjudicarme? ¡Yo la he perjudicado! Pero no sé cuánto, necesito saber qué fue de ella, Zayn. No voy a dejar de molestaros hasta saberlo
.

Zayn lo sospeso unos instantes. No podía ser que aún esa muchacha merodeara en su cabeza. Era inconcebible. Y entonces se le ocurrió una idea... si tanto le importaba esa muchacha, tendría que olvidarla. Pero en realidad no sabía cuanta era la intensidad de su interés. Lo comprobaría.
-cambiando de tema, majestad -volvió a sentarse detrás de su escritorio.
-Zayn...
-volviendo a sus deberes como Rey.
-Zayn.
-déjame terminar, por favor.
Harry suspiró pesadamente.
-hay una cuidad... a medio día de camino sin parada, que me gustaría que visites.
-¿Visitar?
-es decir, mirarla, ver su condición e intentar analizar qué se puede hacer para llevarla a flote. Ése es su deber, majestad. Ver las condiciones en las que viven sus súbditos.
-¿Y cómo se llama esa ciudad?
-La cuidad de los exiliados.
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 43

 

CAP#43
Bonita mientras tanto rasguñaba la puerta de la choza y lloriqueaba. ¿Qué le había pasado a su adorada dueña? ¿La volvería a ver?

"La cuidad de los exiliados"
su mismo nombre lo decía todo. Aquel que cometía una traición iba directamente ahí. La vida en ese lugar era totalmente distinta a los reinos. Se decía que era una constante lucha para sobrevivir. Que si no será lo suficiente mente fuerte o lo autosuficiente... se despidiera de todo.

Antes del amanecer, como la reina había ordenado, los guardias trasladaron a TN al carruaje, con las cadenas aún puestas. Apenas si pudo pegar un ojo en el resto de la noche. Temerosa de lo que pudiera sucederle en aquel lugar...
El viaje, sin ninguna parada en ningún lugar, duró aproximadamente medio día. TN estaba terriblemente cansada y débil. Aunque lo que menos pensaba en ese instante era en la comida. Pensaba en su querida Bonita... en sus queridos amigos animales y en Sophie. ¿En Harry? Cada vez que lo recordaba, unas lágrimas se le escapaban de los ojos.
El carruaje se detuvo abruptamente y prácticamente la jalaron hacia afuera y dejaron que cayera en el duro suelo. Así trataban a los traidores, pensó. ¿Pero realmente era una traidora? ¿Realmente deshonro a la reina?
Débilmente levantó la vista y un cartel de madera vieja, sujetado por dos postes, decía "Cuidad de los exiliados"lo único que había a su alrededor eran personas enojadas y vacías que iban de un lado a otro. Podría haber una cierta similitud con Winchcombe, pero sabía que ése no era su hogar. Si no su castigo. Un castigo por haberse enamorado de un candidato equivocado.

Días después, ante la presencia de casi toda la congregación, Harold dejo que la corona que antes había pertenecido al Rey Erick Bennington descendiera sobre su cabeza. Miró de reojo a la princesa y también la corona de menor tamaño yacía sobre su cabeza.
¿El peor o el mejor día de su vida? Todos estaba felices de que un nuevo reino rigiera, pero Harold se sentía igual de vacío. Igualmente eso no lo demostraría. No tenía intenciones de desquitar su desenfado en el pueblo. Haría su papel tal cual como le habían enseñado. Y eso sería todo.

Siete meses después...

-nuestra hermana ha perdido la cabeza -replicó Antonio.
Sophie estaba que le explotaban los oídos. Y tenía unas intensas ganas de ahórcalos a todos.
-ya deja de molestarme, par de ****as. Déjenme aquí y espérenme a la misma hora de siempre.
-si la reina se enterara se esto...
-y no lo hará. No tiene por qué enterarse.
Detuvieron el carruaje a dos caballos en la entrada de una oscura y ruidosa cuidad.
-ella no se lo merece. Ha deshonrado a la Reina Angélica. La ha traicionado -repudió el otro.
-cállate, Chase. Que ni siquiera sabes lo que estás diciendo. 
Antes de tener que seguir soportándolos como lo había hecho los dos días de camino se bajó del carruaje de un salto y se aferró a su canasta de mimbre. Les indico que se marcharan de una vez para así cubrirse con su capucha negra y adentrarse en la Cuidad de los exiliados como cada semana. Traía la provisión suficiente para su amiga, como para dos semanas, y una vez pasadas esas dos semanas, volvía. No podía desampararla.
Cuando la noticia de que una las sirvientas del castillo Sudeley fue exiliada, Sophie no pudo evitar sentir pánico, y al saber quién era... Liam y ella eran los únicos en todo el pueblo que estaban a favor de TN. Los demás decían aberraciones de ella e inventaban historias sin sentido. Aunque ya pasados los siete meses ninguno la recordaba... ni siquiera el Rey...
Se dirigió, aferrándose a la canasta como siempre, a un callejón oscuro y húmedo. No podía creer que ése fuera el nuevo hogar de su amiga... o al menos donde pasaba todas las noches.
-¿Sophie, eres tú?
Ella sintió que el corazón le dio un brinco, dejo la canasta en un barril y se dirigió a TN para abrazarla con todas sus fuerzas. Aunque considerando lo débil y delgada que estaba, controlaba la emoción.
-amiga. ¿Cómo estás? -le pregunto una vez que se apartaron.
-como siempre -contestó TN encogiéndose de hombros.
Le devastaba verla así. Con ojeras, sudada y abatida.
-ven... te traje algo de comida...
-oh no, Sophie...
-no me protestes.
-pero claro que te protesto, tienes una familia que alimentar y...
-mi familia está bien. Y comprenden que ayudo a alguien quien lo merece.
-no lo creo.
-ya basta, TN. Ven... además... traje algo con que quitarte esas esposas.
Logró deshacerse de las cadenas, pero no de los brazaletes de hierro solido que rodeaban sus muñecas. Sophie hizo que se sentara frente a ella y con una especie de destornillador logró quitárselos.
-cielos...

Además de las muñecas delgadas, el hierro le había marcado la piel. Parecía que las tenia de todos modos. Sólo que en vez de ser negras era moradas. Una marca, un dolor que nunca más se iría.
Sophie le vendó las muñecas y TN sintió un gran alivio al deshacerse de esas cosas.
Charlaron, Sophie le contaba cosas para hacerla reír. Sabía que TN tenía el estado de ánimo por suelos. No era la misma, jamás lo seria.
Cuando ella fue, se despidió con un abrazo. TN observo el bollo de mantel blanco sobre el barril.
Ahí estaba su comida, su sustento por dos semanas más. Suspiró, sacó una rebanada de pan y comió un pedazo. Luego destapo la botella de leche y frente a ella yacía un pequeño platito, dejo caer el líquido sobre él y a los pocos segundos aparecieron tres cabecitas que maullaban y se empujaban entre sí para beber.
-tranquilos... que hay para los tres.
Eran adorables, TN no pudo resistirse a alzarlos cuando los había encontrado semanas atrás.
Se sentó contra la brumosa pared con una manta blanca y el pan en el regazo.
Un perro de cabello grisáceo se acercó a ella tímidamente.

-hola... ven aquí, Bruno -le indicó- ya sabes que no te haré daño... eso es...
Bruno comió lentamente el pedazo de pan mientras TN lo acariciaba. Siempre podía contar con la lealtad y la compañía de los animales.
-¿Te confieso algo? Tienes mucha suerte de ser un perro... sólo tienes sitio en tu cerebro para una sola cosa y tu corazón no sufre por penas de amor. Yo quisiera poder olvidar, Bruno... quisiera poder olvidarlo... pero no puedo... no entiendo por qué. 
Recordó las palabras de Sophie semanas atrás.
<<Si él te amaba y adoraba tanto como decía habría hecho algo, habría intervenido de alguna forma para que no te exiliaran, TN>>
-es verdad... -continuó- si me amaba tanto como decía tendría que haber hecho algo... cualquier cosa... pero no... nunca fui nada importante para él. Siempre lo supe...
Bruno la miró con compasión y rozo con el hocico su mejilla, antes de que se deslizara un par de lágrimas.
-gracias... eres un ternura ¿Sabias?
-¡Ahí está la loca de los animales!

Señaló un niño, mientras los otros dos carcajeaban y se burlaban de ellas. Menudo trío de revoltosos. Siempre la insultaban, en otras cosas, le hacían la vida prácticamente imposible.
Un perro de un tamaño considerablemente gran apareció y los tres niños que no pasaban los doce años temblaron.
-¡Corran! -alardeo uno y desaparecieron corriendo despavoridos.
TN sonrió levemente, el perro negro, su defensor, avanzó hasta ella aun gruñendo. Pero su gesto de furia se disipo a verla y reemplazo su gruñido por un lloriqueo.
-ven aquí, Remilgado, tranquilo...
Él se acercó y estaba frente a ella.
-gracias. Ese trío me va a volver loca -lo acarició y le dio otro pedazo de pan- ¿Qué tienes en la pata? No me digas que tu dueño te golpeo otra vez... 
Él respondió con un gruñido.
-ojala pudiera hacer algo para liberarte de ese cañada... pero no puedo... no mientras trabaje para él.
Trabajaba de la misma cosa: sirvienta. Por una paga muchísimo menor de la que se merecía. Lo único que la consolaba era que tenía ese tiempo para despejarse. Sus nuevos amigos animales también la ayudaban.

Se quitó una de las vendas de su muñeca y cubrió con ella el pequeño corte en la pata de Remilgado. Quien le lambio la mano cuando terminó.
-de nada.
Suspiró con pesadez. Todos sus sueños de comenzar una vida nueva se habían ido por la borda. Y no culpaba a nadie por ello. Ella era consciente de su osadía, de creer que un hombre como Harold la amaba y que estaba dispuesto a dejar las diferencias sociales atrás.... Qué ilusa había sido.
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 42

CAP#42

-¡Aberración! ¡Traición total!-repudió Michelle- Compruébelo con sus propios ojos, majestad.
TN además de estar colorada hasta el cuello... la sangre se le heló de repente... no... la Reina no. Harry aún seguía encima de ella, atónito, también sonrojado hasta el cuello... sin saber qué decir.

Una vez en el salón de conferencia de la Reina... Michelle iba de un lado a otro, con la mirada atenta de la Reina y de la princesa.
-me parecía de lo más extraño que el príncipe no estuviera en su cama a estas horas días antes. Hoy me decidí a seguirlo y ya hubo visto lo que nos hemos encontrado.
Zayn, quien estaba en un rincón cercano de Harold, echaba chispas. Mientras que TN trataba de no temblar de pies a cabeza.
-retírese alteza a su habitación -le pidió la reina, claramente tenía un dolor de cabeza, pero también una gran decepción.
-espera un momento, madre -exigió la princesa. Se dirigió con determinación hacia él, y una vez frente a frente, lo abofeteo- por tu descaro e insolencia. 
Harry simplemente se sobo la mejilla y miró detrás de la princesa. La reina le indico con la mano que se fuera de una vez. Y lo hizo, junto con Zayn.
Ahora estaban sólo las mujeres.... Y dos guardias custodiando la puerta.
Caitlin dio una vuelta alrededor de TN, analizándola la mirada.
-majestad... yo -murmuró TN.
-¡Calla! -Espetó la princesa- no mereces la compasión de mi madre.
-Caitlin -
reprendió Angélica- eso lo decido yo.
-pero.... Madre...
-ven acá -
le ordeno, y una vez situada a su lado, miró a TN fijamente- supongo que eres consciente de por qué estás aquí ¿Verdad?
-sí, majestad.... Soy meramente consciente de todo, pero...
-¿Pero? ¿¡Pero!? ¿Encima tienes el descaro de poner peros? ¡Te dije madre que la echaras hace tiempo!
-Caitlin, cierra tu boca por un instante, por favor.
La reina suspiró pesadamente, se masajeo la frente con la yema de los dedos y se puso de pie para avanzar unos pasos hacia TN.
-no pienso andar con rodeos, TN. Tampoco quiero mencionar cuanto me has decepcionado. Te he confiado muchas cosas, y te he advertido lo que sucedería si llegabas a traicionarme.
-no la he traicionado, majestad... es sólo que...
Angélica calló a Caitlin con la mirada antes de que protestara.
TN se armó de valor para decir:
-¿Es traición para usted, enamorarse?
-por supuesto -
asintió Caitlin- más si es del candidato equivocado, Cailin.
La reina frunció el ceño y miró a Caitlin sin entender nada.
-ahí tienes otra osadía, madre. Ella ha entrado a mi fiesta sin tener invitación, y ha engatusado al príncipe.
-¡No! no es verdad.
-¿De dónde conseguiste esa información, Caitlin? ¿Y por qué no me lo habías dicho?
-porque es algo que me involucra a mí, madre. Sin ofender.
Angélica giró los ojos y suspiró lentamente.
-me has decepcionado, TN. También has traicionado mi lealtad. Tu castigo es claro: serás exiliada a la "Cuidad de los exiliados", para siempre.
TN abrió los ojos como dos platos y las lágrimas que estuvo conteniendo se deslizaron por sus mejillas.
-no... ahí no, majestad. 
Conocía los rumores de ésa ciudad. Se decía que era el infierno sobre la tierra.
-guardias. Llevenla al calabozo de la torre. Mañana antes del amanecer ya debe estar en camino hacia la Cuidad de los exiliados.
Los guardias que parecían gorilas con armadura sujetaron sus brazos y la llevaron por la fuerza. TN le suplicó, le gritó que le diera una oportunidad... pero la reina no la escucho. Caitlin tenía una expresión de satisfacción y Michelle una sonrisa de triunfo.
-siempre sospeche de sus intenciones -comentó Michelle- nunca me convenció su imagen de niña sufrida.
Angélica tenía un nudo en la garganta. La partida de TN le dolería demasiado... tal vez más de la cuenta. Y se preguntó dónde estaría aquella niña inocente y sufrida de cinco años que había rescatado tanto tiempo atrás...

Harry caminaba de un lado a otro en la habitación, pasándose una mano por el pelo y tensando la mandíbula. Pero lo que más le irritaba de toda la situación era que Zayn no le quitaba la mirada de encima.
-¿Podrías dejar de mirarme así?
-¿Y cómo quiere que le mire, alteza?
-necesito saber lo que pasó con TN...
Zayn le impidió el paso.
-no, aunque sea por una vez en tu vida obedece las ordenes de la reina.
-¿Estás enojado, verdad?
-¡No! la verdad es que no -
dijo, sarcástico- ¡Pero claro que estoy furioso, maldita sea! ¿Es que no tienes ni siquiera una porción de cerebro?
La puerta se abrió y se quedaron tiesos como dos estatuas.

- su alteza Styles. He venido a informaros que la boda se efectuara como se ha planeado -le informó Angélica- y que esto que sucedió no se difundirá por el pueblo. También ahorraré a su padre el disgusto semejante. Supongo que es consciente que él está senil y que es preferible ahorrarle el mal trago. Lo único que le pido encarecidamente que esto no vuelva a suceder. No pienso permitir una aberración de este tipo una vez más. Mi reinado está llegando a su fin y quiero que quienes lo precedan se merezcan ser llamados Rey y Reina de Winchcombe.
Después de una reverencia se retiró, sin decir nada más.
-tuviste suerte, mucha suerte. Demasiada, diría. Tienes que agradecer el gran corazón de la reina, si hubiera sido tu padre los mataría a ambos.
-¿Y TN? ¿Qué va a pasar con ella?
-ahora eso no te importa.
-¡Claro que me importa! Es mi culpa.... 
-no. es culpa de ella, por haber seguido tu jueguito. Es más ilusa de lo que pensaba.
-basta. No le digas así. Averigua lo que le sucedió.
-no pienso hacer otra averiguación por ti. Lo más probable es que la echen del castillo.
Harry abrió los ojos de par en par.
-¿Qué?

-considerando el buen corazón de Reina es lo más probable. Tiene esa amiguita en el pueblo y la ayudara. Ahora ve a dormir alteza.
-no puedo... tengo que...
-¡No! -
Sujetó sus hombros, impidiéndole por completo el paso- te vas a quedar aquí. Olvídala de una buena vez. ¡Es una sirvienta por todos los cielos! Te vas a casar con la princesa Caitlin te guste o no. 

-¡Soltadme par de zoquetes! ¡Soltadme! -les gritó TN.
Una vez frente a la puerta de madera del calabozo de una de las torres del castillo. La esposaron con unas pesadas cadenas y la empujaron y ella cayó sin poder mantener el equilibro.
Le cerraron la puerta en las narices y ella la golpeo y suplico con todas sus fuerzas. Mientras las lágrimas le caían por los ojos.
El dolor y el nudo en el estómago eran incomparables. Miró a su alrededor, y la luz de la luna se filtraba por una pequeña ventana a lo alto del calabozo.
Bonita mientras tanto rasguñaba la puerta de la choza y lloriqueaba. ¿Qué le había pasado a su adorada dueña? ¿La volvería a ver?
CONTINUARÁ...

 

Capiulo 41

 

CAP#41

-una única pregunta, una última respuesta. Es lo único que te pido en este instante.
No tenía ni la más pálida idea de lo que quería preguntarle... pero mientras más la rápido la hiciera más rápido se iría.
-de acuerdo, alteza. Pregunte y yo responderé lo que necesite saber. 
-¿Me amas? ¿Sientes algo por mí?
TN se quedó petrificada.
-¿Qué clase de pregunta es ésa?
-sólo respondedme, por favor -
avanzó un paso largo y quedaron centímetros de distancia.
Tenía una vista perfecta de sus expresiones. Se lo veía tenso... confundido, abatido... y tenía su mirada clavada sobre ella. Como queriendo descifrar un código oculto.
-alteza...
-¡Basta! Basta de llamarme así, por favor -
poso ambas manos en sus brazos. TN sintió una calidez en esas manos que le rodearon los brazos... que creyó derretirse.
-me está asustando...
Él cerró los ojos y suspiró. Choco la frente con la suya y murmuró suavemente:
-Te pido una noche, mi adorada TN. Sólo me bastara una noche y la recordare siempre. Permíteme entrar en tu corazón una última vez... por favor.
¿Y él no se daba cuenta de que eso le infundía más miedo todavía? Esperó no haber escuchado mal.
Bonita pegó un saltito y ladró desde el colchón.
-claro... si su amiguita me lo permite -esbozó una media sonrisa.
Bonita se tumbó boca abajo y movió la colita. Eso basto para Harry como una señal de aprobación.
-Eh... no hace falta que entre una última vez en mi corazón, si ya mi amor por usted está clavado sobre mí y no creo nunca poder olvidarlo.
Él esbozo su más encantadora sonrisa y la miró como si fuera lo única persona del mundo. Una mirada tan profunda que le temblaron las piernas. Antes de que pudiera emitir otra palabra; la beso en los labios aplicando una delicada presión y le susurró:
-como me alegra saber eso, mí adorada...
Si él supiera como esas palabras le derretían el corazón.
-Harry... -pronunció casi sin aliento.
Y él sonrió de nuevo.
-sólo una noche, mi adorada. Le prometo que jamás olvidare. Siempre estarás aquí -sujetó su mano y se la llevó al corazón- siempre -replicó.
TN no sabía si llorar o abrazarlo con todas sus fuerzas. Se limitó a morderse el labio.
Bonita ladró y pegó un saltito desde el colchón. Harry soltó una risita, la alzó y la abrazo contra su pecho.
-tampoco te olvidare a ti, amiguita.
Le besó la cabecita y la elevo hasta la altura de la cabeza. La cachorrita movía alegremente la cola con la lengüita afuera.

El resto de la noche charlando, uno al lado del otro, robándose unos besos cuando Bonita se quedaba dormida o se distraía. TN no se cansaría de admirarlo. De vez en cuando. Mientras él hablaba se distraía contando los lunares de su cara, los que tenía esparcidos por el cuello y... espectacularmente los que podía ver de su pecho. Harry se daba cuenta y la hacía reír y sonrojar al mismo tiempo.
Una hora antes del amanecer se quedaron dormidos. Bonita yacía prácticamente sobre el regazo de ambos. Ya que estaban abrazados. Sin miedo nada, como si todos los días podrían amanecer así de juntos. Claro que la realidad era otra... pero no importaba demasiado en ése momento, pero sí después.
Un picoteo en la ventana despertó a Harry. Y le permitió admirar a su amada, quien estaba plácidamente dormida, con una mano en su pecho. Sonrió. Qué mágico seria amanecer todos los días con ella en sus brazos. Se limitó a no pensar en ello. Prefería mantener la ilusión un poco más.
Depositó un dulce beso en su frente y ella poco a poco despertaba con las pequeñas caricias que él le hacía en el rostro.
Picotearon la ventana otra vez y ella sonrió levemente.
-es Dimitri...
Se levantó y el pajarito ingreso en la habitación. Poso sus patitas en la mesa de noche, ladeando la cabecita.
Harry emitió un silbido imitando el canto de un pájaro, Dimitri se sacudió y canto, como haciéndole competencia.
-esto es maravilloso... eres maravillosa, TN -desvió la mirada hacia ella- desearía quedarme un poco más.
-ya es tarde... pronto despertaran y debes estar en tu cama antes de que se den cuenta de que no ha pasado la noche ahí.
Harry suspiró, se levantó y la abrazó.
-pronto será la boda... o mi casamiento forzado. Mejor dicho. 
-lo sé -
asintió-pero le aseguro que será un gran Rey.
-además de apuesto por supuesto -
dijo sonriente. TN rió levemente.
-claro -asintió aún entre risas- hablando enserio, alteza. Caitlin a pesar de ser como es, tiene visión y le ayudara mucho.
-eso espero...
Cielos... era difícil separarse. Difícil irse y volver al mundo real. Sin embargo tuvo que hacerlo, se despidió de ella con un largo y dulce beso en los labios.

TN lo vio marcharse... marcharse de su vida para siempre. Como le había dicho, siempre lo recordaría. Aunque se propusiera olvidarlo, cuando más quisiera más lo recordaría. Él era de esos hombres que ingresan en el corazón para jamás marcharse. Y lo quería de esa forma. Se sintió amada por una vez y con eso bastaba. Había perdido demasiadas cosas en el pasado, pero logró ganar algo en el presente: un amor para toda la vida. Aunque no lo tuviera a su lado.

Decidió que se marcharía de Sudeley una vez acabado todo el apogeo por la boda. Ya tenía casi todo organizado, sólo faltaba tres días para ése acontecimiento y no sabía si ella o el príncipe estaban más nerviosos. Al parecer aquella mañana no lo habían descubierto y fue un gran alivio. También que él no se arriesgara a hacerlo de nuevo. Deseaba tenerlo a su lado una última noche, pero ya era pedir demasiado. Además, iba a ser muy riesgoso que él días antes de la boda pasara la noche con una mujer que no era exactamente su prometida.
Él le había dicho que su relación con la princesa Caitlin no era muy afectuosa. Ni siquiera amistosa. Eso cambiaría con el tiempo, de seguro.

Estaba tan absorta en sus pensamientos que se sobresaltó al escuchar que golpeaban la puerta.
Conocía ese golpe de nudillos. Sonrió sin poder evitarlo y se encontró con él, en su puerta.
Sonriente y despreocupado. Muy a su pesar, fingió estar sorprendida e indignada. Más que todo estaba asustada, pero a la vez encantada.
-¿No deberías de estar en el castillo? Es muy tarde.
Otro detalle. Llevaba su ropa de cama... cielos... le hubiera fascinado quitársela de un solo tirón para poder admirar su musculatura... sin embargo, era demasiado tímida para seguir aquel voraz impulso.
-tal vez... -ladeo la cabeza, y se derritió por un brillo intenso en sus ojos cafés.
-¿Es consciente de que al estar aquí corre riesgos de ser descubierto?
-¿Quién podría descubrirme? Sé escabullirme, señorita Hawthorne.
Tenía ese fuego, esa chispa inconfundible en la mirada. Se perdió en ella. Tanto que no notó cuando él ya estaba dentro de su chocita, con la puerta cerrada tras sí y acercándose cautelosamente. Como asechándola...
Por una parte le daba miedo esa mirada. Tal vez ésa no era su intención. Pero ella era la inexperta, y él era experto. ¿O quizá sólo se estaba volviendo loca? Era lo más probable.

No supo en qué momento él ya se encontraba a centímetros de distancia. Si sintió la calidez de sus manos en la espalda... que con un sutil movimiento la atraía hacia él. Sonriendo de oreja a oreja... una sonrisa perfecta, encantadora e inocente. Claro que pensó, por otro lado, que lo que transmitía su mirada no tenía nada que ver con lo inocente.
Cerró los ojos, sabía lo que quería; que la besara de una vez para así olvidar todos los pajaritos que revoloteaban en la cabeza.
Y lo hizo, con la suavidad y la ternura que lo caracterizaba. TN podía perderse una y otra vez en ése mundo que él le ofrecía con sus besos. No se limitaba a pensar en la realidad que los rodeaba
¿Para qué? Si estaban ahí, juntos. Con los corazones latiendo a un mismo ritmo.
Harry estaba siendo demasiado suave, cedía por completo al impulso de besarla con más pasión, que sólo ella despertaba. Sabía que TN era como una delicada pieza de porcelana. No debía precipitarla... ella se merecía que la trataran con dulzura y no con brusquedad como muchos otros lo habían hecho.

-mmmm -murmuró TN al poco tiempo que los labios de Harry se desviaban a su mejilla... luego a su cuello- Harry... Harold... -rió, el contacto de sus labios le provocó cosquillas.
Él se apartó lentamente... y pronto se disipo la sonrisa en ambos. Había un fuego que les quemaba el corazón, que les calcinaba el alma de una forma inexplicable. Y aquel fuego sólo se apaciguaría si sólo se olvidaban del mundo alrededor y se dedicaban tan sólo a ellos mismos.
Las palabras estaban de más. TN cerró los ojos lentamente. Luego sintió sus carnosos y rojizos labios sobre los suyos. Estos en vez de seguir el armonioso ritmo de siempre... siguieron el contrario. Algo que a ella no le pareció para nada malo. De hecho lo deseaba. Y se alegraba de que él la entendiera... que le diera ese respiro cuando lo necesitaba y que le diera esa protección y cariño que nunca nadie en los últimos años le había brindado.
Pocos segundos después, TN sintió nuevamente sus besos por el cuello, chocó con la cama y lo único que él hizo fue recostarla en ella con suma sutileza. Volvió a besarla en los labios mientras se acomodaba encima de ella para no hacerle tanto peso.
Tenía ambos brazos a los costados de la cabeza, pero decidió enterrar los dedos en su cabello, enredarse en sus bucles y acariciarle la nuca.

No estaba muy segura de lo que estaba sintiendo en ese instante. Era algo que nunca antes había sentido, y un sexto sentido le dijo que eso era normal. Debido a su falta de experiencia era de esperarse que se mostrara receptiva. Con muchos deseos que él le enseñara los placeres prohibidos.
Sólo espera que él no se impacientara o creyera que era demasiado inocente para sentir esas cosas.
Harry era diferente, de eso no tenía por qué tener dudas ¿Acaso no se lo había demostrado varias veces?
Desvió los tiernos besos a su cuello lentamente... y al parecer tenía intenciones de desviarlos un poco más abajo... cuando la puerta se abrió de repente, sobresaltándolos.
-¡Aberración! ¡Traición total!-repudió Michelle- Compruébelo con sus propios ojos, majestad.
TN además de estar colorada hasta el cuello... la sangre se le heló de repente... no... la Reina no. Harry aún seguía encima de ella, atónito, también sonrojado hasta el cuello... sin saber qué decir.
CONTINUARÁ...

 

~*~

Casi no comentan):

Capitulo 40

 

CAP#40
-¿Una mujer acomplejada por cosas sin sentido?
-¡Seriedad, mi señor! Decíos lo que veis de verdad.
Harry suspiró, la situación le parecía de lo más innecesaria.
-una mujer. Veo a una mujer hermosa que en estos momentos en sus bellos ojos se ve una suma tristeza. Cómo desearía poder aliviar ese dolor que os come por dentro... -avanzó hacia ella y extendió la mano para secar una lágrima fugaz de su mejilla- que se destruye, que bloquea su mente y no le hace ver la realidad con claridad.
-¿La realidad con claridad? Veo la realidad con una claridad que no pensé que tenía. Ahora mírese usted. Por más que desee ser un pájaro para volar alto siempre será un príncipe que debe estar en tierra. Por más que se dedique a otra cosa que no sea de la realeza la sangre noble le correrá por las venas. Es, y siempre será lo que es: un príncipe. Y yo... siempre seré inferior a usted. Siempre estaré debajo de sus pies. Nada ni nadie podría cambiarlo. Yo lo quiero así, es lo mejor para todos.
-¿Y lo mejor para ti? Siempre pensando en los demás y no en tus intereses.
-¿Se piensa que no? claro que pienso en mí, pero no soy egoísta. Me enseñaron a no serlo. 
-¿Y no le enseñaron que a veces es necesario cometer ciertas locuras para lograr vuestros objetivos? 
-yo prefiero evitarlas, mi señor. Si quiere correr riesgos es vuestro problema. 
-cielos... TN... Cailin como sea.... Deseo mucho que...
-esta conversación ha llegado a su fin, alteza -
sentenció con la frente en alto- he asistido, me ha descubierto y es hora de nos olvidemos de todo lo que ah pasado entre vosotros. Sé que pronto lo olvidará, alteza no soy alguien que se tiene mucho en cuenta, y no me refiero a mi clase social. A pesar de que dice que eso afecta en sus sentimientos... pronto lo hará. Pronto recapacitara que esto sólo ha sido un hermoso sueño... al menos para mí. Quedará en mí como un bello recuerdo para el resto de mi vida. No olvidare, alteza. Tal vez lo intente... pero sé que nunca podría hacerlo... le deseo mucha suerte en su futuro casamiento y que sepa como regir el pueblo de Winchcombe. Sé que nunca nos decepcionara. -Pausó unos instantes para retomar fuerzas- ahora me retiro a mi deberes cotidianos. Sabré que siempre estaré a sus servicios, su alteza. -Hizo un breve reverencia y se alzó un poco la falda del vestido para alejarse- adiós...
Fue incapaz de detenerla, de retenerla... de decir algo, por todos los cielos. Estaba experimentado un sentimiento que jamás pensó volver a sentir: el dolor. Se había enamorado de TN Cailin Hawthorne sin premeditarlo. Así era el amor, se dijo, ciego e impredecible.
Ya estaba lo bastante lejos de él cuando las lágrimas se deslizaron por sus mejillas y acelero el paso. Fue más difícil de lo que pensaba. Guardaría todo lo vivido dentro de su corazón para el resto de su vida. Quedaría sólo como un recuerdo maravilloso.

Las semanas pasaron con más rapidez de lo que se suponía. Harry aparentaba una cierta frialdad desconocida ante el acontecimiento que se acercaba cada vez más: su boda.
¿Realmente así sería el resto de su vida? No quería aparentar tener un matrimonio feliz. Era realista; ambos eran realistas. Aunque en la charla que tuvieron la princesa días anteriores dedujo que no le importaba mucho el hecho de compartir una cama con un hombre al que no amaba... y el hecho de tener que consumar el matrimonio la siguiente noche para engendrar un pronto heredero al trono... trataba de no pensar en ello. La princesa no le atraía en lo absoluto. Tal vez estaba loco, o algo en su organismo le fallaba, Caitlin era preciosa. Aunque un poco egocéntrica... cambiaria con el tiempo, quizá. ¿Pero cuantas parejas reales se habían casado sin conocerse previamente y llevaron un matrimonio meramente feliz hasta el resto de sus días? No era el único, quizá otros príncipes, condes, lores, sires pasaron por lo mismo. Quizá ni siquiera les atraía sus futuras esposas, quizá sí. ¿Quién podría certificarlo? El matrimonio real no se basaba sólo en concebir un heredero al trono... habían muchas cosas más de por medio, y Harry se dijo que se concentraría en esas cosas. Si no era un buen esposo era meramente su problema. Si Caitlin resultaba afectada la recompensaría de algún modo, después de todo no era un mal hombre. Le habían enseñado que debía respetar a las mujeres y tratarlas como si fueran rosas apunto de florecer. Ése último en particular le había inculcado su madre cuando era más joven.

Como la necesitaba en esos momentos... ella sabría qué decirle, qué hacer ante todo lo que se le estaba avecinando. Lo más probable era que le dijera que debía seguir a su corazón, pero este apuntaba hacia otro lado. Al lado indebido, incoherente y pecaminoso. ¿Cómo juzgar a ambos polos si los dos tenían la razón?
Su cabeza le decía que debía ser lógico y ético, mientras que su corazón le decía que debía ser exactamente lo contrario.

Una semana... una semana y el príncipe Harry Styles sería totalmente inalcanzable. Siempre lo había sido de todos modos... pero al poseer un anillo próximamente en su dedo anular ya será deliberadamente prohibido.
Bonita estaba terminando su leche cuando TN se tumbo de espaldas en el colchón. La perrita eructó y TN soltó una risita.
-puerca. ¿Así que te has llenado, verdad? Me alegro.... Puf -suspiró- supongo que es hora de dormir. Mañana me espera un día muy largo. Ven aquí, pequeña -la alzó y la abrazo contra su pecho- pronto nos iremos de este lugar ¿Sabes? Creo que ya he reunido lo suficiente como para
comenzar una nueva vida... lejos de aquí. No es que quiera huir... o tal vez ¿Pero qué importa? Nadie me extrañara... excepto Sophie claro, la vendremos a visitar de vez en cuando ¿Te agrada la idea? 
Bonita movió alegremente la cola.

-aww eres tan bonita, Bonita -rió- no extrañarías este lugar ¿O sí?
Sin esperarlo... alguien tocó tres veces la puerta... ¿A esas horas? Era prácticamente las diez de la noche... nadie a excepción de los empleados se encontraba despierto.
-esperaos aquí -le susurró a Bonita y la dejo sobre el colchón. Inexplicablemente le recorrió un escalofrió por la espalda...
Giró el picaporte con cierta determinación... y espero que de la oscuridad apareciera el que había tocado tan efusivamente la puerta.
Y lo que vio ante ella no debía ser real. O bueno.... Que irónico sonaba eso.
-¿Alteza?
-no puedo dormir. No he podido dormir en semanas...
Era bastante evidente, bajo esos ojos achinados había unas oscuras pero disimuladas ojeras.
-¿Qué hace aquí?
No le respondió, simplemente entro sin ningún pudor, una vez que cerró la puerta tras sí, él se situó frente a ella. ¿Era meramente consciente de que llevaba ropa de dormir? ¿Y que sea increíblemente atractivo y atrayente? TN sacudió la cabeza, no podía estarle pasando eso de nuevo.
Se lo veía cansado... prácticamente desbastado.

-no puedo soportarlo más -se pasó una mano por el pelo, y uno de esos bucles le cayeron por la frente- estuve razonándolo una y otra vez, créeme que he intentado decirme a mí mismo que lo nuestro es imposible. Pero es imposible porque tu eres la que pone barreras.
-¿Qué yo qué? Espera un momento... -
se acercó a él cautelosamente y aspiró el aroma de su aliento unos segundos- ¿Ha bebido?
-por supuesto que no -su gesto se volvió duro, pero se disipo- bueno... una copa.
-cielos... ¡Es lo único que me faltaba! -
Exclamo- un príncipe medio borracho... 
-no estoy borracho. No me he desviado del camino, TN. Vine aquí por mi propia voluntad... es sólo que necesitado un empujoncito.
-¿Empujoncito?
-yo creía que no iba a tener el valor para venir. De hecho no lo tenía.
-¿A qué le tiene tanto miedo, alteza? ¿A mí? -
inquirió incrédula.
-no... necesito preguntarte una última cosa.
-¿Qué...?
-una única pregunta, una última respuesta. Es lo único que te pido en este instante.
No tenía ni la más pálida idea de lo que quería preguntarle... pero mientras más la rápido la hiciera más rápido se iría.

-de acuerdo, alteza. Pregunte y yo responderé lo que necesita saber. 
-¿Me amas? ¿Sientes algo por mí?
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 39

 

CAP#39
Harry suspiró y también cerró los ojos. Luego la miró tan fijamente a los ojos que parecieron atravesarle el alma como una flecha.
-¿Deseas huir? ¡Huyamos! Por nuestro amor soy capaz de todo.
Era una locura maravillosa. Demasiado maravilloso. Pero toda la magia debía acabar de una vez. No importaba cuanto deseara estar con él, jamás estaría a su lado. Era hora de comprenderlo aunque le doliera y le destruyera el corazón.
-no hará nada que te perjudique, alteza. Es hora de que comprenda que esto es sumamente indebido. He asistido a su llamado con la intención de dar un punto final a todo esto. Que ni siquiera significo demasiado...
-¿De verdad lo creé así?
La estaba acorralando... no tenía salida. Y la miraba con esos maravillosos ojos cafés... con esa intensidad... debía salir de ahí cuanto antes o cedería.
-la verdad es que no... también fue maravilloso para mí, pero preferiría olvidarlo así no sufro. He sufrido lo bastante en mi vida como para sufrir por un amor que es imposible.
-¿Por qué imposible?
-lo sabe perfectamente. No intente persuadirme... se lo suplico. ¡Y no me miré así!
-¿Cómo te miro, señorita Cailin?
Tragó saliva. Todo se le estaba yendo de las manos. No podía ser así, no debía ser así. ¿Por qué en su presencia perdía el valor? ¿Por qué en su presencia tenía que sentir tan pequeña y sumisa?
-con... con esa intensidad... con esa luz... tiene unos ojos maravillosos... -no se percató de que estaba entonando su tono habitual de voz. Ya no era Cailin, era TN- podría perderme en ellos y jamás querría encontrar la salida... 
A medida que él avanzaba hacia ella retrocedió, pero al estar tan perdida en la intensidad de su mirada no se percibió el árbol a sus espaldas y chocó con él. Qué más daba... disfrutar aunque sea una última vez el hecho de que no era más que una mujer común que amaba con locura a ése hombre no sería nada malo después de todo. Aunque si después, cuando cayera en la cruda realidad. Pero por el momento, aunque sea breve, lo disfrutaría.
Cielos... le estaba acariciando la mejilla con esa misma suavidad y ternura de aquella noche. Era como si estuvieran allí de nuevo.
-no he podido olvidar nuestro beso, Cailin.
-yo menos... -
se estaba quedando sin aliento. Lo tenía a unos centímetros de distancia.
- ¿Quisiera repetir la experiencia?
-¿Por qué lo pregunta primero y no lo hace?
Él esbozo una sonrisa picaresca.
-¿Acaso se negarías si la tomaría por sorpresa?
La pregunta más estúpida que le habían hecho en años. Pero no dejaba de ser encantadora.
-alteza... yo...
-por favor, no me llames así... llámame por mi nombre, hermosa damisela. Te
suplico -le acaricio como el roce de una pluma la mejilla y delineo el contorno de sus labios.
TN sintió que se derretía por completo, y que en cualquier momento cedería a su encanto y galantería. ¿Qué mujer no lo haría?
Soltó un gemido, un gemido de tristeza y lo aparto. La magia debía acabar.
-¿Pero por qué reaccionas así? 
Logró alcanzarla y sujetó delicadamente sus brazos.
-por favor, alteza. Se lo suplico, no haga esto más difícil. Es mejor despedirnos de una vez he irnos cada uno por su lado. Así debe ser.
-no puedo despedirme sin un beso. Un último beso. Es lo único que pido. Un último beso y mi corazón se sentirá más aliviado al saber que me he despedido como debía ser.

¿Y cómo era la despedida adecuada? ¿Existía acaso?
-de acuerdo, le concedo un último beso pero...
-es todo lo que necesitaba oír. 
Y capturo sus labios antes de que se contradijera. Sabía que no se arrepentiría. Era difícil de creer que lo hiciera.
El beso estaba durando más de lo que debería, al menos para TN. Él poseía una sensualidad y dulzura en sus labios que era de lo más complicado intentar resistirse. Así que consiguió armonizar el ritmo para indicarle de que ya era momento de detenerse e irse. Aunque su corazón le gritaba que quería quedarse allí, con él. Quería mandar al diablo todo... pero no podía darse ése lujo con tanta facilidad.
-dijiste un último beso -logró musitar contra sus labios.
-¿Me haría el honor de condecirme otro? Sólo uno más y la dejare ir.
¿Acaso tendría motivos para negárselo? Ya estaba hechizada. Y no quería salir de ese hechizo.
TN asintió sin más y volvió a besar. Sentir su sabor en el paladar... experimentar como cada movimiento por más sutil que pareciera lograba que encajaran a la perfección... la forma inexplicable en que lograba perderla en otro mundo... en el mundo ideal... en el mundo inexistente, tan sólo en su cabeza.

No se había percatado que las majestuosas manos de Harold se habían deslizado de sus brazos a su cintura, luego... recorrieron muy lentamente su espalda hasta llegar a la nuca. Donde enterró los dedos en su cabello, ello logró dos cosas: la primera, atraerla más para besarla más profundamente, la segunda... deslizar los dedos sin que ella se diera cuenta hasta el lazo del antifaz.
Ya era demasiado tarde cuando TN logró percatar que el nudo del antifaz de había aflojado y que amenazaba, ante el mínimo movimiento, con descubrir su identidad.
Se apartó bruscamente de Harry y el antifaz cayó al suelo, no le dio tiempo a qué la descubriera, se cubrió el rostro con el brazo y se echó a correr despavorida lejos de él.
-¡Espera! ¡Esperad por favor! 
Le gritaba mientras intentaba alcanzarla. No fue mucho esfuerzo el hacerlo, puesto que siempre que era mucho más rápido que ella.

Una vez frente a ella, cara a cara, sin ninguna mascara... no supo que decir. Estaba llorando... le partía el alma en dos verla así.
-tenia sospechas... lo sabía. 
-¿Y si lo sabía por qué ha querido torturarme entonces? Sabía que era un error el venir.
-lo mismo dijiste aquella noche -
esbozo una sonrisa- por supuesto que eres tú... pero... ¿Por qué huiste? ¿Por qué te fuiste de mi lado de ese modo? Y vuestro nombre...
-muchas preguntas, alteza. Y ninguna tiene una repuesta coherente. Dos sí, de hecho. Me llamo TN Cailin Hawthorne y... ¿Por qué hui? ¿Todavía se lo pregunta?
-sé cuál es vuestro complejo, bella damisela. Pero no debería de afectarte de ese modo.
-¿Cómo que no debería afectarme? ¡Por supuesto que me afecta, alteza! Por Dios santo... es usted muy iluso.
-¿Iluso?
-sí -
sentenció ella- muy iluso. Debería de entrar en su cabecita lo mucho que puede afectarle esto. 
-¿Y en qué sentido, señorita Hawthorne?-
tenía esa misma mirada otra vez. No, no cedería esta vez.
-¿quiere que se lo deletree, alteza? ¡Pues muy bien! A ver si de una vez por todas lo comprende. Míreme fijamente y dígame lo que ve. 
-¿Una mujer acomplejada por cosas sin sentido?
-¡Seriedad, mi señor! Diga lo que ve de verdad.
Harry suspiró, la situación le parecía de lo más innecesaria.

-una mujer. Veo a una mujer hermosa que en estos momentos en sus bellos ojos se ve una suma tristeza. Cómo desearía poder aliviar ese dolor que le come por dentro... -avanzó hacia ella y extendió la mano para secar una lágrima fugaz de su mejilla- que la destruye, que bloquea su mente y no le hace ver la realidad con claridad.
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 38

CAP#38

La llevó a una esquina del establo y espero que respirara con más tranquilidad.
-¿Qué sucedió? ¿Michelle te ha regañado de nuevo?
-no -
negó aún entre lágrimas- quiero confesaros algo. Y quiero que lo guardes muy bien.
-por supuesto, Leslie. Cuéntame qué es lo que te tiene tan triste.
-es dolor de corazón más que todo... -
se secó algunas lágrimas y tomó un ligero respiro- ¿recuerdas el día de la fiesta de cumpleaños de la princesa?
¿Cómo olvidarlo?
-no asistí pero... sí, ¿Qué tiene que ver la fiesta de cumpleaños de la princesa?
-pues... yo asistí e hice lo que tenía que hacer y... más tarde... encontré a Sir Malik. Se veía tan guapo... si lo hubieras visto... el príncipe por supuesto no se quedó atrás... pero Sir Malik, a pesar de su actitud de cascarrabias es tan...
-¿Estás enamorada de Sir Malik, Leslie? -
se adelantó TN en preguntar.
-¿Sería un pecado si así fuera?
TN lo pensó unos instantes... ¿Era considerado pecado amar?
-no... no lo sé, en realidad... mejor contadme lo que sucedió. 
-esa noche... estuvimos juntos... muy juntos... me llevó a su habitación... nos besamos... y...
-Dios santo... no me digas que lo...
Leslie la miró. Con los ojos como dos platos. Sabía a qué se estaba refiriendo TN.
-¡no! por supuesto que no... estuvimos cerca... pero no sucedió nada. Fue muy respetuoso, amable... cariñoso... encantador...
TN quería echarse a reír, imaginar a Sir Malik siendo de esa forma era como desear que los puercos aprendieran a volar.
-No me crees ¿Verdad?
-no me has dado razones como para que no, Leslie. Y si fue así tanto como dices que fue... ¿Por qué ahora estás tan desilusionada?
-escuché su conversación. Sé que está mal. Pero no pude evitarlo.
-¿Y qué dijo en aquella conversación?
-estaban discutiendo con el príncipe, se lo escuchaba molesto...y él dijo que lo que pasó entre nosotros esa noche había sido un error, una aberración... una pasada de copas nada más.
-¿Entonces...
-él estaba en sus cabales, TN. Yo lo sé, no ha bebido ni una sola copa de más en
toda la noche-sollozó- y después... dijo que primero muerto antes de meterse con una mujer de mi calaña.
Ése sí era el Sir Malik que conocía... cielos... Leslie tenía el corazón hecho pedazos ¿Seria ése después su destino? ¿Llorar por el amor de alguien alejado de su condición social?
-ahora comprendo... 
Leslie tan sólo tenía veinte años. Sir Malik... ¿Unos treinta? No, se llevaban dos años de diferencia con Harry. Aun así no tenía derecho a herir los sentimientos de alguien tan inocente como Leslie. De hecho la comprendía como nadie. Sólo que ella no lo sabría. Le brindaría consuelo, como cualquier otra amiga lo haría.
Billy, uno de los caballos que andaban merodeando por ahí se acercó lentamente, Leslie levantó la cabeza y tenía el hocico del caballo respirándole en la cara. Respingó y TN soltó una risita.
-sólo quiere consolarte. No te hará daño. 
Billy suspiró y rozó el hombro de Leslie. Ella rió levemente y lo acaricio.
-el príncipe te estima mucho... -comentó poco después.
-¿Cómo?
-que te estima mucho -
replicó Leslie- estaba defendiéndote... ¿Sucede algo entre ustedes?
TN espero no haberse puesto colorada.
-no... ¿tendría que suceder algo? No sucede nada... nada fuera lo común. 
Excepto que su actitud era fuera de lo común. Leslie lo notó y esbozo una sonrisa.
-acabo de confesarte algo que ni siquiera se lo contaría a mi madre. Lo de ustedes no puede ser tan grave.
-no quiero que te molestes. Pero preferiría no hablar del tema ahora.
No necesitaba hablarlo con nadie. Sabía perfectamente lo que debía hacer: olvidarlo. Olvidar sus besos... olvidar sus intenciones de dejar las diferencias sociales atrás.

Pero al parecer, Harry no quería olvidarlo. Al día siguiente citó a la mañana a todas las sirvientas en el salón de fiestas. Cuando Leslie fue a buscarla para informárselo tuvo la sensación que esa reunión con el príncipe no albergaba nada bueno. Al menos para su salud mental. Así que allí se encontraban las tres, Louisa, Leslie y ella en el salón; esperando a que él dijera algo... las demás estaban tranquilas, pero TN estaba que se mordía las uñas de la tensión por la espera. Hasta que por fin se plantó frente a ellas. Con su aire majestuoso, expulsando su evidente virilidad... cielos...

-tranquilas, está pequeña reunión no les quitara su preciado tiempo. Lo que sí quiero pedir es suma discreción. Lo que voy a decirles hoy aquí y ahora debe permanecer en secreto. Tranquilas, no es algo indebido ni ilegal. Es un pequeño favor, un favor por el cual se las recompensara con mi gratitud. 
Louisa y Leslie asintieron, mientras que TN no hizo nada.
-ustedes estuvieron presentes en la fiesta de cumpleaños de la princesa hace semanas. Quiero que busquen a una de las damas enmascaradas. No hizo ninguna presentación, pero estuvo conmigo en todo momento hasta que decidió marcharse.
Se miraron, sin entender. No lo habían visto con ninguna mujer, excepto con la princesa.
-es muy importante para mí que aparezca. Es de estatura mediana. Llevaba el cabello recogido con un chal francés en los hombros, vestido blanco y es sumamente bella.
-¿Cree que la reconoceremos si la llegáramos a ver, alteza?-
preguntó Louisa- si llevaba una máscara como los demás invitados... sería sumamente difícil ¿Es de por aquí?
Harry miraba a TN de reojo... significativamente.

-sí, del pueblo más específicamente. Si es posible quiero verla mañana. Y ¿A quedado claro sobre mantenerlo en secreto, señoritas?
-si, alteza -
asintieron las tres.

Harry le dirigió otra mirada significativa a TN antes de retirarse. Louisa y Leslie se quedaron hablando sobre aquella mujer misteriosa. Dónde y cómo encontrarla. Sería una ardua tarea... y no merecían perder el tiempo. Así que una vez fuera del castillo les hablo.
-yo sé dónde vive. -les dijo.
-¿De verdad? -preguntó Leslie sorprendida.
-sí... es conocida de una amiga mía y... 
-¿Y qué es lo que tuvo con el príncipe, lo sabes? -
preguntó Louisa con curiosidad.
-se hicieron amigos... al parecer, no puedo hablarles del algo de lo que no estoy segura.
-entiendo -
asintió Leslie- nos ahorramos de buscarla entonces, el príncipe no nos dio la información exacta para encontrarla.
Tal vez era una trampa, un plan bien determinado para atraparla. Pero no le daría con el gusto al príncipe. Asistiría como Cailin y haría lo que tendría que hacer. Despedirse, decirle un adiós para siempre. Todo quedaría en el pasado como un hermoso recuerdo nada más. Así debía ser.

Harry estaba en el balcón, donde podía sentir una cierta paz y en donde el recuerdo de cierta noche le llenaba los sentidos y lo hacían anhelar revivirlo otra vez. ¿Cómo no querer revivirlo? Cailin era todo lo que esperaba de una mujer. Tal vez le dirían loco porque sólo la vio una sola vez. ¿Pero el amor no se trataba de cometer ciertas locuras? Quizá hubiera cometido una al citarla... pero necesitaba verla una última vez. Confesarle todo lo que había sentido y despedirse. Sería una dura despedida. Sin embargo habría valido la pena.
Tenía el corazón dividido en dos. Entre dos mujeres iguales de maravillosas. No quería pensar tampoco que se estaba volviendo loco. Quizá amaba a la misma mujer, quizá no. a Cailin la había visto una sola vez, a TN en varias ocasiones... y cuando la besó dos días antes... no sabía que pensar al respecto.
Soltó un ligero suspiro mientras apoyaba los brazos en el barandal de mármol. El cielo se había teñido de los colores del atardecer. Las copas de los arboles dejaban de brillar y el aroma a flores silvestres se dispersaba por todo el lugar. Pasar el resto de su vida en Sudeley no iba a ser malo después de todo.
Una figura entre los arboles a lo lejos llamó por completo su atención. Una figura que se ocultaba tras un árbol lo llamaba con la mirada. ¿O se estaba volviendo loco de verdad?
-¿Cailin? -susurró.

Desde la distancia ella le sonrió y asintió con la cabeza, incitándolo a que llegara hasta ella.
Sintió los latidos del corazón en los oídos y le correspondió la sonrisa.
Una vez adentrado en el bosque... lejos de toda vida humana posible... la busco con la mirada. Lo que había a su alrededor eran sólo arboles tan altos que parecían llegar a los cielos. El aroma tan puro de estos y los típicos sonidos de un bosque habitado por animales despreocupados de cualquier amenaza.
-alteza. Por aquí... 
Diviso media figura tras un árbol, antes de avanzar se ocultó de nuevo. Escuchó sus propios pasos hasta que llegó hasta donde ella estaba... era ella, sin duda. Con el mismo antifaz, vestido y dulzura. Lo único diferente de su aspecto era su peinado. Una mata de bucles despreocupados caya por sus hombros.
No pudo más que sonreír ampliamente al verla. Hicieron un acto de reverencia a modo de saludo y después... se quedaron en silencio. Sin saber qué hacer o qué decir. Era extraño... había planeado todo lo que iba a decirle si la veía. Y ahora que la tenía frente a él... su mente quedó en blanco.

-es un placer volver a verla... ha pasado tanto tiempo... 
-sí, mucho tiempo.
Su tono de voz logró borrarle la sonrisa. Creyó que el reencuentro seria de lo más dulce y sutil.
No cortante y frívolo.
-¿Por qué esa actitud, señorita Cailin? ¿He hecho o dicho algo que TE ha molestado de algún modo?
-no, alteza.
-por favor... dime Harry. 
-preferiría nombrarlo con respeto, mi señor. Se lo merece. Y es lo más adecuado en estos momentos ya que no vine aquí para quitaros demasiado tiempo.
-dispongo de todo el tiempo que sea necesario, Cailin. Entiendo que te sientas cohibida con mi rango en la actualidad pero eso no tendría por qué afectar en vuestros sentimientos. Sigo siendo aquel mismo hombre de nombre misterioso enmascarado de esa noche.
-tal vez sí, pero por dentro. Por fuera es y será un hombre de alta condición social que debe ser tratado con sumo respeto. Si le ofende mi actitud hacia usted es problema meramente suyo.  He venido aquí para despedirme y para decirle que debe olvidar todo lo referente a aquella noche.

-¿Y si no puedo olvidarlo? -avanzó un paso hacia a ella. TN no se lo esperaba y retrocedió como una niña asustada.
-debera hacerlo. A como dé lugar. Se va a casar por todos los cielos... 
-si pudiera dejaría todas mis obligaciones atrás y me casaría contigo.
TN sintió una punzada en el pecho, cerró los ojos y dijo con vehemencia:
-pero no puede hacerlo.
Harry suspiró y también cerró los ojos. Luego la miró tan fijamente a los ojos que parecieron atravesarle el alma como una flecha.
-¿Desas huir? ¡Huyamos! Por tu amor soy capaz de todo.
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 37

CAP#37

Él rozó sus labios con suma sutileza y depositó un pequeño beso en el costado de estos. Causando que TN por poco perdiera la estabilidad sobre sus rodillas.
-mí TN, mí adorada TN... -replicó él suavemente.
Y la magia, esa chispa en sus ojos reapareció de nuevo. No podía sentirse más complacido y más confundido... estaba entre dos mujeres... dos mujeres que parecían ser iguales pero no lo eran en cierto sentido. No podía amar a ambas al mismo tiempo.
-¿Alteza?
La magia y todo lo referente al romanticismo se quebró por ésa voz. Harry se giró lentamente y era Zayn. Erguido y arrogante como siempre.
-Sir Malik -se saludaron con una leve inclinación de cabeza.
-es de suma importancia vuestra presencia en el castillo, alteza. 
-iré en un instante.
-vuestra presencia es requerida ahora, alteza -
repitió Zayn entre dientes.
Harry suspiró, cuando utilizaba ese tono de voz era preferible no discutir. TN detectó que estaba molesto. No lo culpaba, también tendría que estar molesta... pero ya no sabía qué sentir.

-mis oídos deben estar mal. ¿Acaso escuche que le dijisteis a ésa muchacha "mi adorada"?

-no es una muchacha -replicó Harry mirándolo fijo- es una mujer.
-da lo mismo, Harold. No quiero pensar que tu ausencia de esta tarde se debió porque estabas con ella.
Caminaba de un lado al otro en la habitación de Harry como si pudiera cavar un poso. Evidentemente, estaba molesto.
-se debió por ella, sí -aseguró naturalmente- pase está tarde con TN. ¿Algún problema?
-¿Y te atreves a utilizar ese tono? ¿¡Estás demente!? Si tu padre estuviera aquí te...
-me degollaría -
terminó por él.
Zayn suspiró, exasperado.
-alteza. Tu cerebrito es lo suficientemente consciente como para saber que lo que ha hecho esta tarde está mal. 
-yo creo que lo que te molesto, Sir Malik, es que haya pasado el resto de la tarde en compañía de la señorita Hawthorne ¿O me equivoco?
-no. No te equivocas. ¡Es una sirvienta! Por todos los cielos -
se pasó la mano por el pelo-cortejar a una sirvienta no es lo adecuado. ¡Ni siquiera es permitido!
-¿Cómo qué no? ¿Cortejar a una mujer hermosa es una aberración?
-Cielos... -
suspiró exasperado- ¿Piensas que ella es hermosa?
-¿Acaso tu no?
-no me puedo dar el lujo de mirar a las sirvientas. 
Harry pensó en dar el golpe, sabía que sería demasiado bajo. Pero de esa forma bajaría su retaguardia y lo calmaría un poco.
-es curioso, Sir Malik.
-¿qué es curioso? -
replicó él sin entender la expresión de Harry.
-hace semanas tu cabecita daba vueltas por una mujer.
-no te atrevas... 
-y esa mujer es una de las sirvientas. Leslie ¿Verdad?
-¡Eso fue un error! Una pasada de copas nada más. Un error, una aberración de mi parte. 
-por favor Zayn, me dijiste que no había sido tan malo después de todo.
-escuchaste mal. Claro que fue malo. Fue un gran error, al otro día no sabía a dónde meterme. Por suerte no recibí reclamos ni nada por parte de esa mujer.
-porque le infundes miedo. No la culparía.
-si siente algo por mi es cosa suya. Primero muerto antes que meterme con una mujer de esa calaña.
Escucharon algo romperse en el pasillo y unos pasos que corrían lejos de allí despavoridos. Ambos fruncieron el ceño.
-quiero advertirte una última cosa, Harry. No quiero verte de nuevo con esa mujer. Tienes que ser consciente de que se acerca la boda y que es inconcebible que os andes por ahí cortejando a una muchacha que sólo está aquí para limpiar. ¿Te quedó claro?

TN no entendió porque los caballos respingaron de repente... tampoco por qué se abalanzaron sobre ella llorando desconsolada.
-¿Leslie? Por el amor de Dios ¿qué sucede?
-discúlpame, TN -
se apartó apenada- pero eres lo más cercano a una amiga que tengo en este lugar.
-ven, tranquilízate... 
La llevó a una esquina del establo y espero que respirara con más tranquilidad.
-¿Qué sucedió? ¿Michelle te ha regañado de nuevo?
-no -
negó aún entre lágrimas- quiero confesarte algo. Y quiero que lo guardes muy bien.
-por supuesto, Leslie. Cuéntame qué es lo que te tiene tan triste.
-es dolor de corazón más que todo... -
se secó algunas lágrimas y tomó un ligero respiro- ¿recuerdas el día de la fiesta de cumpleaños de la princesa?
¿Cómo olvidarlo?
-no asistí pero... sí, ¿Qué tiene que ver la fiesta de cumpleaños de la princesa?
-pues... yo asistí e hice lo que tenía que hacer y... más tarde... encontré a Sir Malik. Se veía tan guapo... si lo hubieras visto... el príncipe por supuesto no se quedó atrás... pero Sir Malik, a pesar de su actitud de cascarrabias es tan...
-¿Estáis enamorada de Sir Malik, Leslie? -
se adelantó TN en preguntar.

CONTINUARÁ...

 

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Capitulo 36

 

CAP#36
-bésame -
soltó él, decidido.
-¿Qué? -murmuró, con el corazón acelerándose con el correr de los segundos. Él terminó de acercarse y se planto frente a ella. Con un aire feroz y candente.
-¿Acaso no dijisteis que sólo obedecéis ordenes? Bésame.
-eso no es...
-¿Correcto? ¿No es una orden? Pues decretó que así es. Bésame, ahora, es una orden.
TN estaba retrocediendo como una niña asustada. ¡Era una niña asustada por todos los cielos! ¿Él no era consciente de todas las sensaciones, y el hecho de tenerlo cerca, lo que le provocaba?
Le sujetó los brazos con una fuerza voraz y la atrajo hacia sí.
-bésame, es una orden -replicó una vez más.
TN abrió los ojos como dos platos y parecía que se iban a salir de su órbita. El corazón amenazaba con escapársele del pecho. Cielos... así se sentía... así se sentía besarlo otra vez. Sus labios estaban firmes, con un gesto duro. Pero después pareció relajarse, aflojar todos los músculos tensos para después comenzar con movimientos lentos que invitaban a seguirlos con suspicacia.
Algo así entre un gemido y un suspiro se escapó de la garganta de TN. Cerró los ojos, temerosa, muy temerosa con respecto a lo que sucedería. Rayos, sabía lo que sucedería. Se dejaría llevar y los sentimientos de aquella noche renacerían y no la dejarían razonar ni aunque lo deseara con todas sus fuerzas.
Sus fuertes brazos la abrazaron por la cintura como temiendo que se escapara. ¿Acaso tendría motivos para hacerlo? De sobra, pero se dijo que disfrutaría una vez más, ya que no tendría otra oportunidad. 
Él irradiaba virilidad, demasiada. Ninguna mujer se le resistiría ¿Por qué a ella? No tenía nada que ofrecerle, sólo un dolor de cabeza. No tenía experiencia con los hombres, sólo conocía lo que era más esencial para vivir. Toda su vida dependía de ello. Jamás había tenido tiempo para pensar en lo que es el amor en sí. El cariño era lo único con lo que contaba. No con el amor. Era una experiencia inexistente para ella. No obstante... siempre quiso saber. Qué se sentía, a qué sabia, qué podría brindar y que podría quitar.
Definitivamente le estaba quitando el oxigeno en ese instante. Su beso era exigente, lento, pero exigente... sensual... encajaban perfectamente. Igual que aquella noche. ¿Él se daría cuenta de que estaba besando a la misma mujer? Sería demasiado bello para ser cierto.
Minutos, quién sabe cuántos después; él se apartó apenas unos centímetros para respirar. Ambos estaban jadeantes. Y de esa forma se miraron a los ojos, como si nadie más existiera en toda la faz de la tierra. Harry tenía ese brillo en la mirada, un brillo de deseo y de una combinación extraña de sentimientos que la cautivaban y amenazaban con hacerle perder hasta la última llama del juicio. Ella se veía tan hermosa, pensó Harry. Con las mejillas sonrosadas y los labios rojizos entre abiertos en busca de oxigeno. Sus ojos eran maravillosos y tenían el mismo brillo que una estrella en un cielo azulado. De repente, el rostro de Cailin con su máscara reemplazó su rostro. Frunció levemente el ceño... coincidían. Encajaban como una pieza de un rompecabezas. Pensó que se estaba volviendo loco... ¿Acaso TN era Cailin? ¿Eran la misma mujer?
TN se sintió confundida ¿Por qué él la miraba de esa forma? ¿Por qué se lo veía confundido y desorientado?
Volvió a atraerla hacia sí y la besó. TN ya no sabía qué hacer. Sólo siguió el ritmo exigente de sus labios y lo abrazo por el cuello. Él volvió a abrazarla por la cintura.
El tiempo pareció detenerse, pero estaba volviendo a aquella noche... a aquel momento mágico y único. Donde los sentimientos florecieron como cuan flor se abre en primavera. 
Cuando sus labios se separaron para atrapar otro poco de aire, él soltó sin aliento:
-Cailin.
TN despertó y sintió que el corazón se le desangraba cruelmente. No la estaba besando a ella específicamente, estaba besando a aquella mujer disfrazada con la cual al día siguiente quería casarse. Era confuso, eran la misma mujer, pero sólo TN conocía la diferencia. Ello era demasiado evidente.
Se apartó lentamente de él antes de que intentara besarla de nuevo. Se percató y la miró a los ojos.
-TN.
-me llamó Cailin -
replicó. A Harry se le encogió el corazón, lo miraba con unos ojos opacos y tristes.
-lo siento, yo...
-las cosas que dijo eran totalmente absurdas. No me estaba besando a mí, estaba besando a esa mujer.
Le había parecido besar a la misma persona, su sabor, su sutileza era la misma... no podía confundirse. ¡Era única e inconfundible!
-te estaba besando a ti... pero por un momento pensé que... -estaba aturdido, desorientado.
-no importa -le dolía la situación, tal vez más de la cuenta. Era claro que él sólo quería una mujer hermosa, agraciada y delicada. No como ella; revoltosa, chiflada, ilusa y demasiado inexperta.

-es hora que nos vayamos. Se hace tarde -dijo, y sin esperar la respuesta de Harry, sujetó a Bonita la guardo nuevamente en la alforja y se subió al lomo de Lily. Harry se subió poco después a Billy y ambos partieron en silencio.
Llegando justo antes del establo, ella se detuvo.
-le diré a Leslie que le entregue la chaqueta. No necesitaros ir por ella ahora.
A Harry le dio una punzada en el pecho al escuchar su tono de voz: triste y sombrío.
-no hay problema. Iré por ella ahora así no tengo que escuchar quejas de Zayn de por qué no llevo la chaqueta puesta.
-como usted lo desee, alteza -
dijo sin mirarlo, agitó las riendas y partió a todo galope hasta el establo. Harry logró alcanzar y ambos se detuvieron en la entrada. Se quedó allí y la espero, pero antes de que ella llegara se tomo la libertad de sacar a Bonita de la alforja. La tenía contra el pecho, acariciándola delicadamente cuando TN reapareció con la chaqueta algo húmeda en las manos.

-aquí la tiene, alteza. No está del todo seca, pero hasta que llegaos al castillo se secará otro poco.
-gracias -le entregó a Bonita al mismo tiempo que recibía la prenda- ¿Qué va a pasar con los caballos?
-ese es mi trabajo, alteza. Los llevare al establo antes de que anochezca.
Harry no podía soportarlo más, verla con ese aire frío y desolador le dolía demasiado.
-¿Podríamos hablar de lo que paso?
-no hay nada que hablar, alteza. Y me agradaría que me tratara como señorita Hawthorne de nuevo. 
Él suspiró y se acerco a ella con cautela.
-TN.
- señorita Hawthorne.
-TN -
reafirmó él.
- soy la señorita Hawthorne para usted, alteza.
Bonita se inquietó y TN no tuvo más que dejarla en el suelo. Al levantar la vista lo tenía a él a unos centímetros de distancia.
-sé que he herido tus sentimientos de alguna forma... y...
-no me ha herido, alteza. De ningún modo -
ratificó ella como si no le afectara.
-yo sé que si... -quiso acariciarle la mejilla pero ella retrocedió como si de fuego se tratara.
-debería irse, alteza. No es un buen lugar para alguien como usted.
-¿Para alguien como yo?

-no intente persuadirme. Le pido encarecidamente que se retire.
-me veo en la obligación de rechazar tu pedido. ¿Qué debo hacer para conseguir tu perdón?
-nada. No necesita que lo perdone. No me hizo nada ni lo hará. ¿Puede irse de una vez, alteza? Debo volver a traba...
Él sujetó con ambas manos su rostro y la besó. Así sin más. TN sintió que todo su cuerpo se derretía ante su beso... ¡No podía permitir que eso sucediera! Por todos los cielos. Él se apartó segundos después y le susurró:
-TN. Besé a TN Hawthorne-afirmó mirándola a los ojos. Ella quería negarse a mirarlo. Él logró que lo hiciera con un ligero y sutil movimiento- y no me arrepiento ni me arrepentiré nunca-añadió. Sus maravillosos ojos se nublaron y se humedecieron de repente-oh, mi hermosa damisela. No quiero ver lagrimas en vuestros hermosos ojos -acarició su cara con la suavidad y
rose de una pluma.
Ella se mordió el labio. Lo estaba amando. Lo amaba demasiado. Eso le destrozaba el corazón. No podía darse el lujo de sentir aquello por él. Era consciente de ya era demasiado tarde.

El sentimiento ya estaba allí, ya estaba en su corazón y no se iría, no se esfumaría tan fácilmente. TN ladeo la cabeza, para sentir el calor de su palma sobre la mejilla... necesitaba aquel contacto, necesitaba saber que por una sola y única vez era querida.
Él rozó sus labios con suma sutileza y depositó un pequeño beso en el costado de estos. Causando que TN por poco perdiera la estabilidad sobre sus rodillas.
-mí TN, mí adorada TN... -replicó él suavemente.
Y la magia, esa chispa en sus ojos reapareció de nuevo. No podía sentirse más complacido y más confundido... estaba entre dos mujeres... dos mujeres que parecían ser iguales pero no lo eran en cierto sentido. No podía amar a ambas al mismo tiempo.
CONTINUARÁ...

 

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