Novelas de One Direction y tu

Novelas de One Direction y tu

Hola, este sera un espacio de novelas de 1D y tu, la primera que subire se llamara: Enamorada del candidato equivocado(EDCE) de Harry y tu, pero no solo encontraras de harry, si no tambien de los demas chicos

Si hago otra novela...

De quien les gustaria que fuera?

Louis Tomlinson♡

8%

Zayn Malik♡

22%

Liam Payne♡

15%

Niall Horan♡

22%

Harry Styles♡

30%


Finished Poll

Capitulo 50

CAP#50
Él tomo su mano y la ayudo a subir al carruaje. Se acomodó en el asiento de cuero negro, disimulando que estaba temblando de pies a cabeza.
Nialler, antes de entrar, dio la orden de que avanzaran, y cuando se cerró la pequeña puerta, TN vio que todo su pasado se desvanecía en un soplido.
El carruaje avanzó sus primeros pasos y TN se aferró a la falda del vestido.
-tranquilízate... bella mujer -sujetó sus manos con suma sutiliza- sé que es muy precipitado, que no lo esperabas, así que... dime, háblame de todo lo que te incomoda en éste momento.
-milord... yo... es decir, no... es que....
Él le apretó las manos y TN lo miró a los ojos. Unos ojos color azul profundos y desconocidos, enigmáticos.
-estás temblando. -dijo Niall suavemente.
-lo siento, lo siento... 
Niall sintió el corazón un puño al ver sus ojos con lágrimas asomándose y amenazantes de deslizarle por sus mejillas.
-shhh -susurró y secó con la yema del dedo unas cuantas lágrimas- ven, ven junto a mí.
TN obedeció sin chistar y se acurrucó como una niña buscando consuelo en su pecho.
-no hay motivos para temer, bella mujer. No te haré daño nunca, eso se lo prometo con anticipación, soy un hombre de palabra. 
Había creído en un hombre una vez, y las cosas no fueron como esperaba. De hecho no sabía con exactitud si Lord Horan sería igual. O tal vez peor.
Una sonrisa bonita y agradable no tenía por qué persuadirla, o darle entender algo que quizás no es. Así que decidió no mostrarse vulnerable, o cualquier otro signo que le diera a entender que era una muñeca de porcelana.
Se secó las lágrimas y se apartó de él con lentitud. Se sentó con la frente en alto.
-gracias, milord. Estoy bien.-contestó fríamente. Una vez por demostrar ser como era: dulce e inocente, le había traído graves consecuencias. Decidió que no sería ésa TN nunca más. Los últimos acontecimientos deberían servir para que adaptara una nueva postura e imagen, no para debilitarla.
Dio por hecho que la TN inocente, inexperta, obediente, y sin mal para nadie: había muerto.

Las cinco horas del viaje le parecieron eternas. Apenas si hablaron en el trayecto, TN lo miraba de reojo y no daba signos de mostrarse decepcionado o algo por estilo. Para nada, se lo veía bastante tranquilo... parecía un hombre tranquilo... sin miedo a nada ni a nadie.
No quiso ni siquiera mirar por la ventana, no tenía ánimos para admirar el paisaje, suponía que tenía tiempo para ello.
-hemos llegado -dijo él cuando se detuvo el carruaje- estamos en Campion, TN. En el castillo de mi padre, lo conocerás primero antes de la boda...
¡La boda! 
-¿La boda? -
replicó TN tontamente.
-tendremos tiempo para hablar de los preparativos mañana ¿De acuerdo? 
TN simplemente asintió... no tenía nada más que decir, en realidad... él ya lo había planeado todo... ahora conocería a sus padres. Le entró el pánico de repente. ¿Sabrían ellos de dónde era? ¿La aceptarían?
Al parecer Nialler notó su aprensión y cuando estaban avanzando hacia la puerta principal, que estaba totalmente abierta, esperándolos, le sujeto la mano y le apretó delicadamente.
-mis padres son personas razonables, no estés asustada.-le susurró.
¿Cómo no iba a estarlo? ¡Estaba a punto de explotar! Todos los sentimientos, todos los acontecimientos se le venían encima como una avalancha.
Un hombre de cabello gris se acercó hasta ellos con una media sonrisa, claro, no dedicada a TN, sino a Nialler.
-hijo mío. 
-padre, te presento a la mujer que me ha hecho sentar cabeza por fin. TN Hawthorne.
-¿Hawthorne? Mmm. Un apellido corriente pero aceptable -
le dedico una sonrisa que TN interpretó como falsa, forzada- bienvenida a Campion, y te doy gracias por lograr que mi hijo sentara cabeza. 
Estrechó su mano y TN reprimió una mueca.
-de nada -musitó.
-¡Por todos los cielos! -exclamó una mujer a lo lejos.
TN apenas pudo disimular la sorpresa y admiración al verla. Era una mujer de cabello castaño y ojos azules brillante como una pieza de porcelana recién pulida.
-madre, estás hermosa como siempre -alagó Niall.
El gesto de su madre era claro y contundente, veía a TN como una arpía, como una usurpadora.
-no me vengas con esos halagos porque no cederé está vez, Nialler. Así que ésta es la mujer con la que has decidido casarte -dijo levantando la frente mirándola a través de unas largas y finas pestañas.
-así es, madre -asintió Niall.
-acércate, rápido -le ordeno a TN, sutilmente- bien... da un giro, eso...
TN no podía reprocharle su rechazo, ni en el de su esposo.
-reúnete conmigo y tu padre ahora, Nialler. Tú, muchacha, quédate aquí y no hagas nada.

Nialler quería protestar, pero cuando su madre ponía esa mirada era preferible ceder, y morderse la lengua. Antes de irse apretó la mano de TN y le dedico una sonrisa, como diciéndole que todo estaría bien. Luego se marchó, escoltando a sus padres hasta desaparecer por una puerta, al parecer entraron en lo que era un salón de conferencias.
No tenía intenciones de escuchar nada, pero las voces atravesaban la madera de la puerta y era inevitable no hacerlo.
-ni en un millón de años dejaré que ésa mujer se case con mi hijo, hay que sólo verla para saber que es una oportunista.
-madre... 
-no, dejarás hablar a tu madre, Nialler. Es verdad, ¿Qué le has visto, en realidad? Estoy muy decepcionada de tu buen juicio.
-madre, dijiste que no cuestionarías mi decisión.
-¡Pero tengo derecho! ¿O no? soy tu madre, Nialler. 
-y no cuestiono ello, sino que me agradaría que no difames a TN.
-¿De dónde la trajiste?
-madre...

-¿De dónde? -insistió.
Niall suspiró, resignado.
-de la cuidad de los exiliados... te lo he dicho la semana pasada.
-pero pensé que era una broma, o algo por el estilo. ¿Acaso escuchaste eso, Bobby? Es inconcebible. Intolerable. Ahora entiendo porque su vestimenta carece de gracia. Trabaja en un burdel, ¿Cierto?
-trabajaba.
Y por un momento pensó que Maura se desmayaría.
-cielos.... Lo que es aún peor, una prostituta, una prostituta en nuestra familia.... No, no pienso permitirlo, ¡No vamos a manchar nuestro apellido con eso!
-madre, ella no ha ejercido ese trabajo.
-¿Y cómo puedes estar seguro de ello? No la conoces, eso es lo que me espanta aún más. Aún peor que no tenga un título o sea hija de algún varón. 
-Maura, querida -
intervino Bobby- hay que darle una oportunidad, si Niall la escogió es por algo.
-¿Estás de su lado? ¡Lo único que me faltaba!

TN decidió que no quería escuchar más. Aunque sabía que eso era lo que diría la madre de Niall, igualmente le pegó muy duro. Y el hecho era que la situación le parecía bastante familiar.
-ya no llore más, señorita -le dijo un hombre que se acercó sutilmente.- la señora podrá ser algo temperamental pero es buena, tome -le ofreció un pañuelo.
Suponía que debía ser el mayordomo, su vestimenta lo delataba, pero no su actitud y delicadeza.
Recibió el pañuelo y se secó las lágrimas para luego entregárselo.
-supongo que debe ser así.
Su rostro, curvado ligeramente con algunas arrugas que estaban comenzando a aparecer, esbozó una sonrisa.
-Lord Horan me ha hablado sobre usted, más de lo que ha querido hablar con sus padres, y créeme, él espera que su estadía en Baddersly sea agradable. Aquí sólo están de pasada, para mañana estarán allí y no tendrá que sentirse intimidada por la duquesa o por el duque.
CONTINUARÁ...

Capitulo 49

CAP#49
-¿Me daría todo ese tiempo?
-¿quizás un mes? Por usted sería capaz de esperar toda una vida.
TN abrió los ojos de par en par y se quedó boquiabierta. A lo que él respondió con otra reluciente sonrisa.
En ningún momento le soltó la mano, se la acercó a los labios y depositó un beso en los nudillos.
-la esperare todo el tiempo que sea necesario, pero no la dejare escapar.
-no lo haría -
dijo con un hilo de voz.
-de acuerdo, debo irme. Pero volveré y espero su decisión.
TN estaba tan impresionada que apenas escucho la puerta del local cerrarse. Pero sí escucho los tacos y los empujones de todas las mujeres de Estelle cuando se quedaron frente a ella.
-¿acaso te volviste loca? -le reprocho una.
-él es tan guapo.
-¡Más que guapo! Es un galán, un caballero. ¡Por todos los cielos! Cuanto hubiera deseado estar en tu lugar.
-te besó la mano. Eso es un gesto muy importante. ¡Y vino por ti niña!
-¡Ve por él! No te quedes aquí como una estatua.
-¿pero que no la ven? ¡Está estupefacta! Vayan una de ustedes y búsquenlo. 
-debes aceptar su proposición. ¡No tienes nada que pensar! Dios santo, yo no lo pensaría ni una milésima de segundo. 
-es claro que no estás hecha para este lugar, corazón. Esta es una oportunidad en un millón. No la desperdicies -
dijo Maribel, la más pacífica de todas- no todos los días viene un Lord a pediros matrimonio.
-¿Matrimonio? -
replicó TN desentendida.
-¡es más claro que el agua! Ha venido a pediros matrimonio. Sólo que no lo dijo directamente para ser discreto.
-no te pongas a pensar en cosas como que no lo conoces. Él lo ha dicho, tienen tiempo para conocerse. Muchos hoy en día se casan sin conocerse y viven un matrimonio feliz.
Ojala pudiera cerciorarse de ello. ¡Todas parecían cotorras! Estaba a punto de explotar cuando la puerta se abrió y todas salieron de la vista de TN en segundos.
Una de ellas había ido a buscarlo, y ahora estaba ahí, frente a ella, con una sonrisa reluciente y cómplice.
-lo ha pensado más rápido de lo que suponía. Es una gran alegría para mí.
-milord, yo... yo... no es que no esté agradecida por su propuesta. Es decir...
estoy muy sorprendida. No me lo esperaba.
-dime ¿Crees en el amor a primera vista?
El gesto de TN se volvió triste y sombrío.
-no. He dejado de creer en esas cosas hace tiempo.
-es una lástima. Pero yo sí creo en ello. Y generalmente no me equivoco.
-¿Generalmente?
-usted es distinta a todas las mujeres que han pasado por mi vida.
-por supuesto. Vivo en la cuidad de los exiliados y trabajo en un burdel, por supuesto que soy diferente a todas las que ha conocido.
-oh, mi bella damisela. No pretendía ofenderte. Yo no me refería a su condición, ni mucho menos. La ventaja de ser un hombre como yo es que puedo escoger a la mujer con quien quiero compartir mi vida.
-¿Un hombre como usted?
-independiente, audaz, con mucho sentido de la orientación y rico. 
-comprendo. Supongo que sabe dónde se mete.
-¿Dónde me meto? -
Rió levemente- ¿Y en donde me metería, adorable mujer? ¿En terreno peligroso e inexplorado? Pues estoy dispuesto a incursionar en él con suma sutileza. Estoy dispuesto a asumir el riesgo.
Se escucharon unos suspiros de ternura y unos <<aww>> por parte de las mujeres ocultas en otra esquina.
TN ya podía escuchar sus pensamientos << ¡Acepta de una vez!>>
-viendo que... no tengo más alternativa... acepto. Acepto su proposición.
Él no hizo más que sonreírle.
-bien. Te doy tiempo para que empaques tus cosas.
TN supuso que sabía que iba a aceptar. Aunque no tuvo que pensar mucho en ellos ya que todas las chicas de Estelle la acapararon como si fuera una muñeca de trapo.
-tienes que darte un baño. Te daremos un vestido nuevo y empacaremos tus cosas-decidió Maribel.
-pero yo... -titubeó TN.
-¡Debes darte prisa! Lord Horan no puede esperar.
No tuvo tiempo de reclamar ni de decirles que no hacía falta tanto alboroto. Pegó un leve alarido cuando le arrancaron el vestido de un tirón y la metieron en la tina con el agua tibia.
-deberás acostumbrarte a esto, TN. Lo más seguro es que él asigne a unas doncellas para que atiendan tus necesidades más básicas -le contó Marisa mientras le soltaba el cabello.
-tendrás una para que te arregle el cabello, vista y te bañe.
-¡Pero si yo puedo hacerlo sola! Lo hice toda mi vida. ¡Auch! 
-lo siento -
se disculpó Marisa- pero tienes el pelo muy enredado.
-córtaselo -
sugirió Pamela.
TN abrió los ojos, horrorizada.

-tranquila, cariño -la tranquilizó Maribel- sólo las puntas, después el cabello te crecerá largo y sedoso. Tu doncella se encargara de ello.
Ella escuchó el chirrido de una tijera cortándole el cabello. Apenas si pudo tomar un respiro cuando la sacaron, la secaron y le pusieron un vestido. ¡Sus manos estaban por todas partes!
Cuando finalmente la dejaron respirar, se hicieron a un lado y Maribel se acercó con un espejo en la mano y una sonrisa en los labios.
-mírate. -le pidió.
TN sujetó el espejo y se miró en él. Respingó y luego se miró con más detenimiento. Tenía el cabello recogido unos bucles caían por su rostro, curvándolo y dándole un aspecto sumamente natural y elegante. Agradecía porque ellas le escogieron un vestido sombrío pero elegante, justo de su estilo. Pasaría fácilmente desapercibida con él. Según ellas, el color oliva resaltaba el tono de su piel.
-estáis lista, Samanta llevó tus maleta al carruaje de Lord Horan.
-¡Es enorme! -
Saltó la chica con emoción- vais a ir muy cómoda en él

-el trayecto de aquí hasta Baddersly es más o menos largo, pero supongo que Lord Horan te llevara a Campion primero. Ahí vive el duque de Campion, su padre, y te presentara a él primero.
-un consejo -
dijo Amelia- nunca lo mires a los ojos a menos que él lo pida. No es un hombre rudo, pero si severo.
-no te dejes intimidar por nadie, eres una mujer fuerte y decidida. Que nadie te quite eso, debes mostrarte erguida siempre.
-gracias, chicas -
TN apenas podía hablar- les agradezco mucho su ayuda.
-no tienes nada que agradecer, niña -
sorprendentemente apareció Estelle y tomó sus manos como muestra de afecto- es claro que nunca te adaptarías a este lugar, ni a esta ciudad. Aprovecha la oportunidad que te da Lord Horan, que es, como dijo Maribel, una en un millón. Ahora ve con él. 
Todo el apogeo por su partida, y todo el alboroto, había durado media hora. Y cuando salió del local, Lord Horan la esperaba al pie de un gran carruaje negro.

No mostraba ningún signo de cansancio o de impaciencia, siempre llevaba consigo ésa sonrisa cautivadora que amenazaba con persuadirla.
-¿Estas lista? -le preguntó.
TN asintió simplemente. Todo había cambiado tan rápido.... Hacía días estaba cansada y frustrada por el giro que dio su vida, ahora, en ese instante, estaba consternada y cohibida.
Él tomo su mano y la ayudo a subir al carruaje. Se acomodó en el asiento de cuero negro, disimulando que estaba temblando de pies a cabeza.
Nialler, antes de entrar, dio la orden de que avanzaran, y cuando se cerró la pequeña puerta, TN vio que todo su pasado se desvanecía en un soplido.
CONTINUARÁ...

Capitulo 48

CAP#48
Todos hicieron una reverencia rápida y con los nervios de punta.
-no hace falta tanta formalidad, caballeros, damas. Es hora de retirarme.
Unas risitas provenían de las escaleras, Scott, el amigo de Lord Horan lo miró estupefacto.
-maldición -gruñó.

Lord Nialler Horan era el hombre más respetado de la región, sus hazañas eran conocidas y admiradas por todos, con excepción de TN, quien no entendía nada de lo que estaba sucediendo.
Niall se agacho para recoger su sombrero, pero antes de irse, ayudo a TN a levantarse.
-¿se encuentra bien? -le preguntó suavemente.
TN no sabía qué sentir.
-si... gracias... milord.
-por favor -
sonrió, una sonrisa perfecta- llamadme Niller, o Niall. Es lo mismo.
Ella simplemente asintió, sin expresión alguna, sólo la de sorpresa y consternación.
Su mano cálida le rodeo los dos y parecía que no quería soltarla, tenía esa sonrisa imborrable en sus labios y un brillo en sus ojos azules que desconoció totalmente.
El local, después de la partida precipitada de Lord Horan, atendió normalmente, aunque claro estaba que se detectaba una cierta tensión en el ambiente. Además... antes de irse, le había dirigido una mirada significativa a TN y le dijo:
-volveré.
Con un aire misterioso y seductor. Todas las mujeres del burdel comentaban lo guapo que estaba desde su última aparición en público hacia un par de años. TN tuvo demasiado tiempo en admirar los detalles, pero las mujeres se encargaron de ello.
Un hombre alto, espalda triangular y hombros anchos, un cuerpo físico escultural por el cual cualquieras de las mujeres estaría loca por explorar. TN omitió ese comentario y escuchó los demás. Sí, por lo poco que había visto tenía unos ojos preciosos, un color azul desconocido y profundo, cejas poblabas, boca y nariz perfecta.
Decían el hombre más guapo de por ahí, quizá tenían razón. Pero TN no estaba para hacer una encuesta de cuantos hombres guapos había en la región.
Escuchó otros detalles de su vida, como por ejemplo, que iba a ser ascendido a Duque dentro de poco y que estaba buscando una esposa. Aunque, según ellas, habían pasado una lista más o menos larga de mujeres por su vida, y ninguna tuvo la suerte de "atraparlo" por completo, ya que parecía que le tenía un cierto pavor al matrimonio. O simplemente quería vivir su vida sin ataduras.
TN suspiró, estaba cansada, sólo quería ir al callejón y dormir un poco. Además tenía que ver como se encontraban los gatitos, ya estaban creciditos.

A TN la nombraron como mujer con suerte, no sólo el viejo McBride le ofrecía más dinero por una noche que a las demás en toda una semana, si no que había captado la atención de un Lord... eso si era ridículo. Había sido sólo simple suerte y caballerosidad. Al menos que ese acto de valentía tuviera una segunda intención ¡Ya no sabía que pensar! Tenía muchas cosas de las que ocuparse como para estar todo el día pensando en si volvería o no como se lo había prometido. Aunque ya no creía en las promesas, ya no creía en nada ni en nadie prácticamente.

Tres semanas después ya todas perdieron la esperanza de que Lord Horan apareciera. TN no perdió nada, ya que no se había ilusionado como las demás.
Hasta que un día... el local no abrió hasta las siete de la mañana, aunque la clientela era mayor por la noche, Estelle siempre quería tenerlo a disposición de todos. No tan sólo iban para buscar placer de las mujeres, sino que se reunían entre amigos en busca de una distracción.
TN refregaba la barra con un trapo hasta que se agacho para buscar algo en los estantes. Escucho unos pasos de unas botas acercándose y se levantó lentamente.
-no servimos tragos hasta las nueve pero... -se enmudeció de repente.
-hola, ¿Me recuerda? Soy el que golpeo al caballero que la forcejeaba.
TN quiso soltar una carcajada, el viejo McBride no era nada caballero.
-claro que lo recuerdo, milord... no tuve la oportunidad de agradeceros por su...
-no fue nada. Si él le hubiera hecho daño jamás me lo perdonaría.
-no lo hizo de todos modos...
Se palpaba la tensión y la curiosidad en el aire. Por todos los cielos, no lo conocía, pero él la miraba de una forma como si hubieran conocido años atrás.

-¿Me diría su nombre, madame? Le he dicho el mío pero no tuve la oportunidad de escuchar el suyo.
-TN, TN Hawthorne.
-precioso... precioso igual que usted.
Bien, eso no se lo esperaba, de hecho nadie, era impensable, sobre todo por las mujeres que estaban a unos metros de distancia observando y cuchicheando todo.
<<le dijo preciosa>> susurró una <<no es cierto>> <<no lo dijo directamente pero lo dijo>> <<debe estar mal de la vista>> <<ay tú cállate Marisa>> <<es tan guapo... ¿Creen que volvió por ella?>> << ¡pero por supuesto que no!>>
Todas se enmudecieron y abrieron los ojos de par en par cuando Nialler volteo lentamente para mirarlas con los ojos entrecerrados, buscándolas en la oscuridad de la esquina donde se ocultaban.
Al instante se escucharon sus tacos alejándose.
-creo que decepcionare a una de vuestras amigas -le dijo, con una sonrisa reluciente en los labios.
-¿con respecto a qué, milord?
- a que... en realidad, si vine por usted. Siempre cumplo con mis promesas, señorita Hawthorne-
pronunció con un tono de voz más grave y que pretendía derretirla, aunque lo único que logro fue causarle escalofríos.

-dígame, ¿Hace cuánto que trabaja aquí?
-hace como... dos meses, creo, en realidad, hace un mes y medio... aproximadamente.
No entendía por qué se sentía estúpidamente nerviosa. Aunque en presencia de un hombre como si él si tenía razones de sobra para sentirse nerviosa.
Él seguía esbozando esa sonrisa ¿Pero qué se pensaban los hombres como él? ¿Qué con sólo una sonrisa bonita caería a sus pies?
-de acuerdo, le tengo una proposición, señorita Hawthorne, oh discúlpame, ¿Debo llamarla señora?
-no... por supuesto que no.
-que bien. A veces tiendo a precipitarme a las cosas. Pero es algo que simplemente no puedo controlar.
-aja.
-veo que usted no es mujer que anda con rodeos así que iré directamente al grano ¿Si? -
TN asintió- han pasado mujeres en mi vida, en realidad.... Muchas mujeres. Y mi padre siempre me ha reprochado por ello y me dijo que ya era hora de sentar cabeza. Pero lo cierto es que aún no he encontrado a la mujer indicada. 
-ah...
-y, creo, como nunca antes en toda mi vida, que usted es la indicada.
TN se sintió mareada y se aferró a la barra.
-¿qué queréis decir con eso?

-supuse que no es de quienes andan con rodeos -le siguió sonriendo- y he ido directamente al grano como verá. Creo que usted es la mujer indicada.
-no -
rió ella levemente- debe... debe estar demente... o algo así. No me conoce.
-es verdad, pero para eso tenemos mucho tiempo ¿No lo cree así? Si usted me lo permite por supuesto.
-y... ¿Por qué ha de pensar eso, milord? Es decir... lo he visto hace semanas. Ciertamente le estaré eternamente agradecida por lo que ha hecho por mí, pero... en realidad, no entiendo muy bien a dónde quiere llegar.
-¿me permitiría su mano?
TN frunció el ceño levemente y extendió la mano hasta él. Le rodeo los dedos con su mano suave y cálida de una forma delicada y sutil.
-usted no debería estar aquí -susurró- la he visto, y me gustaría brindarte una vida que si mereces.
-no sabe lo que está diciendo. ¿Acaso sabe dónde se encuentra? Merezco estar aquí. No exactamente en este local pero si en esta ciudad. 
-entiendo... pero apuesto que su falta no tendría que perjudicarme. Es más, está es una oportunidad irse de este lugar, de esta ciudad. No vivo muy lejos de aquí, pero definitivamente es una zona mejor.

-eh... es una propuesta sumamente tentadora. Sin embargo es... muy arriesgada. No sabe quién soy.Podría resultar ser una asesina en serie o una asalta banco o...
Nialler rió lentamente.
-pero usted no es ninguna de esas cosas.
-la verdad es que no. No lo soy. 
-le doy la oportunidad de pensarlo. Aunque no hay mucho que pensar. 
-¿Me da tiempo?
-¿Cuánto requeriría? ¿Un día? ¿Quizás dos, tres? ¿Una semana?
-¿Me daría todo ese tiempo?
-¿quizás un mes? Por usted sería capaz de esperar toda una vida.
CONTINUARÁ...

capitulo 47

CAP#47
La mujer morena se rindió por fin y la dejo hacer su trabajo. Que era lo único que sabía hacer, complacer a un hombre no entraba en su lista de habilidades, ni en ninguna parte.
Y no tan solo McBride le causaba escalofríos. Había ingresado uno nuevo días antes. Pero no buscaba placer como los demás, simplemente pedía un vaso de whisky y se quedaba sentado, sospesando... pensado quien sabe en qué cosas. Llevaba un abrigo de cuello alto y un sombrero de vaquero. Pretendía ocultar su identidad, puesto que siempre ocultaba la cara de las miradas curiosas de los presentes.
Ahí se quedaba sentado hasta que su amigo reaparecía con una sonrisa de oreja a oreja.
Siempre que pasaba por su mesa la observaba, pero cuando ella pretendía verlo él daba vuelta la cara y fingía ver hacia otro lado.
TN pensaba que no era como los demás tipos, aunque las apariencias siempre engañan. Ello lo había aprendido muy bien.

El viejo y el joven McBride no pretendían rendirse. Con el correr de los días e incluso de las horas subían el precio. Varias chicas le reprochaban por ello, pero TN no les daba importancia. Si le tenían envidia no era su problema, aunque no tenían que envidiarle.
Muy a su pesar tuvo que pasar por la mesa donde esos dos hombres se sentaban siempre para dejarles otra botella de ron. Nunca pensó que al girarse el viejo McBride le tomara el brazo y la sentara a la fuerza en su regazo, el olor a borracho le nublo todos los sentidos hasta que sintió nauseas.
Las chicas nunca eran forcejadas por los clientes, pero TN no era una de ellas, y en ese momento uno de ellos la forzaba a hacer algo que claramente no quería hacer.
La misteriosa figura masculina que había observado con detenimiento a TN días atrás observaba todo desde una esquina. La mujer intentaba liberarse de sus garras pero claramente él tenía más fuerza que ella, y la lanzó a brazos de su hijo como si fuera un paquete.
No sabía si intervenir o no... a veces era típico uno que otro forcejeo, pero esa mujer no era una de las chicas de Estelle.
-¡Suéltame, zoquete estúpido! ¡Suéltame! -les pedía TN con todas sus fuerzas mientras intentaba liberarse de sus asquerosas manos.
Claramente el escándalo se expandió por todo el local, ya que todos posaron sus miradas curiosas en la escena.
-¿Acaso no escuchasteis a la dama? Suéltala en este instante. 
TN sintió la sangre subir de la cabeza hasta los pies. Aquella voz grave hizo que los hombres se detuvieran, pero sólo unos instantes.
-hay para todos, mi señor. Sólo que nosotros la vimos primero, si no le importa -respondió Frank McBride.
-su osadía de tratar a ésa mujer como si fuera un objeto es inaceptable, mi señor. Le pido encarecidamente que la dejen continuar con su habitual trabajo.
-si trabaja aquí es una de las demás chicas de Estelle. Su interrupción no hace más que desperdiciar mi tiempo. 
Volvió a TN como si nada y la levanto en brazos. El hombre misterioso avanzó decidido a empujarlo cuando su acompañante más joven intervino. Pero él lego un puñetazo que lo hizo caer como una marioneta sin cuerdas. Fue cuando el viejo McBride reacciono y soltó a TN bruscamente.
-¡Maldito bastardo! ¡Nadie golpea a mi hijo así como así! -gruñó echando chispas.
Y comenzó una pelea de puñetazos recibidos y esquivados, en el cual el hombre misterioso salía invicto. El viejo McBride estaba demasiado borracho. Él lo llevó contra la pared con todas sus fuerzas y le dijo:

-Que esto le sirva de lección para no molestar a damiselas que no desean cumplir con sus pervertidos deseos.
Trace se reincorporó lentamente, y viendo que el oponente que le pegó el ****azo tenía a su padre contra la pared, reacciono y quiso pegarle, pero a lo único que le atino fue al sombrero de vaquero que tenía sobre su cabeza. Este voló lejos, dejando al descubierto la identidad del hombre misterioso.
McBride no estaba demasiado borracho como para no reconocerlo. Sus ojos se abrieron como dos platos y sentía el corazón en la garganta.
-¿Milord?
Él lo soltó, y cuando se dio media vuelta prácticamente todo el local tenía su vista clavada en él como una flecha.
<<Es él>> murmuraron algunos <<Lord Horan>> << ¿Pero qué hace aquí?>>
-mi... mi, mi, milord... -tartamudeo Trace- oh cielos.
Todos hicieron una reverencia rápida y con los nervios de punta.
-no hace falta tanta formalidad, caballeros, damas. Es hora de retirarme.
Unas risitas provenían de las escaleras, Scott, el amigo de Lord Horan lo miró estupefacto.
-maldición -gruñó.
CONTINUARÁ...

 

 

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capitulo 46

CAP#46
-espera... -
musitó Harry. Pero ya era demasiado tarde... TN le había lanzado otra mirada cargada de dolor y resentimiento y se marcho con el perro. Sin decir más, dejándolo con las palabras en la boca y con un dolor indescriptible en el pecho.

Harry no hablo en todo el trayecto de vuelta. Habían hecho una parada en una posada para descansar. Así a primera hora del medio día estar en Sudeley.
-¿No piensa hablarme en lo que queda del viaje, majestad? -le preguntó Zayn, cuando estaban a punto de dormir.
-¿Por qué no me dijiste que la habían exiliado a ese lugar? -
espetó Harry.
-¿Y se supone que eso es un tema de suma importancia? Por todos los cielos, majestad. Tiene otros temas muchísimos más importantes que tratar. 
-pues qué da la casualidad que ése es un tema de suma importancia para mí. Por eso me llevaste ahí... para probar cuanto me importaba.
-y estoy comprendiendo que fue un gran error hacerlo. Ella le ha faltado el respeto, tendría que ser castigada por ello.
-¿Castigarla más? ¿Qué tienes en la cabeza? ¿No la viste como estaba? Tiene razones para tratarme así...
-¡Por supuesto que no! nunca nadie tiene razón en faltarle el respeto, majestad.
-estaba dolida... destrozada.... Jamás pensé verla así... ella era tan sonriente... tan
inocente... no tenía ningún mal para nadie, aún sabiendo todo lo que había sufrido en el pasado. Ahora su corazón está lleno de odio y de dolor por mi culpa.
-hablas como si... oh por todos los cielos... ¿Te has enamorado de ella?
Harry lo miró fijamente y tensó la mandíbula. Ésa fue toda la repuesta que Zayn necesitaba.
-¡No puede ser! -exclamo, como si fuera el fin del mundo- De todas las mujeres que existen en la faz de ésta tierra ¿Tuvisteis que escogerla a ella? 
-ya debiste de darte cuenta hace tiempo.
-¡Pero pensé que era una de esas faces pasajeras! Un capricho nada más.
-el amor nunca fue un capricho para mí.
-¿Es por eso que no te relacionas con Caitlin? ¿Por ella?
-Caitlin y yo nunca conjugamos bien. Y lo sabes más que nadie.
-es cuestión de tiempo. Pero sería muchísimo más fácil si tu olvidaras a ésa mujer. Pobre Caitlin, la verdad es que la compadezco. Qué su marido éste enamorado de una sirvienta... ¡Una desgracia!
-¡ya basta, Zayn! Estoy harto de que menos precies a TN de esa forma. Ni siquiera la conoces.
-y no pretendo conocerla. Ni me importa. Tengo asuntos muchos más importantes que tratar. Así como tú. Tienes otros temas que son imprescindibles. No vale la pena perder el tiempo en tonterías como el amor... más si es profesado a la mujer equivocada. 
-claro... no lo sería si ella fuera de la realeza ¿Verdad?
-es hora de dormir, majestad. Mañana a primera hora partiremos. Y será olvidado este asunto. TN debe pertenecer a tu pasado. No se diga más.
Pero TN nunca se iría de su mente, más sabiendo todo el daño que le había hecho... si tan sólo le hubieran dicho lo que le pasó meses atrás... aunque ¿Qué podría haber hecho? Tal vez perjudicarla más.

Lo había visto de nuevo... era él... TN no podía creerlo. Estaba distinto a como lo recordaba, expulsaba virilidad por todos sus poros, sus rasgos más duros y masculinos, algo cansado también, quizá... ¿Pero por qué tenía qué importarle? Además... ¿A qué había ido exactamente? Era más que evidente que ya estaba casado y que había ascendido a Sir Malik a Lord. Ya no tenía por qué importarle lo que fuera de él. Si al fin y al cabo, ya tenía otra vida. Y quizá, sólo quizá un heredero en camino... hombres como él no perdían el tiempo. No tenían porque de todos modos.
Salió de debajo del agua para respirar. Se sentía como hacía mucho tiempo no se sentía, relajada y tranquila... aunque sabía que eso duraría sólo unos segundos más.
Agradecía Estelle Fortune por permitirle darse un baño antes de trabajar... la paga era un poco mejor que la del viejo Bailey, y tenía el beneficio de quedarse con las propinas si es que las recibía, eso sería cuestión de suerte.
Como había predicho, su paz no duró mucho, poco después llegó Estelle, así, como si nada. No importaba el hecho de que fuera mujer... detestaba que invadieran su privacidad de ese modo. Más sabiendo que estaba desnuda. Le traía un par de toallas y su vestimenta. TN negó al instante... una cosa era trabajar en un burdel como camarera, otra era vestirse como las demás mujeres que trabajaban en la primera y en la segunda planta.
Era el típico vestido con escote pronunciado, cortado hasta un poco más debajo de los muslos para lucir unas esbeltas piernas con un par de medias negras, con telas referenciales como la seda y el encaje. Ni en sueños se pondría ese vestido.

Estelle comprendió que TN era muy tímida, y que además pretendía esconder las cicatrices que tenía en la espalda, se había percatado de ellas, no eran para nada estéticas. Los clientes del local no se fijarían, o quizá sí, pero era sólo cuestión de que la muchacha se acostumbrase, así como todas las novatas lo habían hecho.
Cedió a que TN usara otro vestido más sobrio y más cubierto.

Cuando observo el local con más detenimiento sintió repugnancia. Odiaba con todo su ser a todos los hombres que frecuentaban el local, aunque no los conocía a todos. Pero el sólo hecho que vayan a conseguir placer de una variedad de mujeres que se entregaban sin chistar siquiera, le revolvía el estómago. Le había dejado bastante claro a Estelle que no se entregaría a nadie, que estaba allí para trabajar como camarera, nada más.

El mes que pasó lo vio mucho más eterno que los otros. Aunque la trataban bien, no había día que no le ofrecieran dinero para otro trabajo extra. Debían estar muy borrachos, todas "Las chicas" de Estelle eran agraciadas, no como ella, claro que había una gran diferencia entre ellas y TN, sólo que los hombres no lo notaban y la veían a ella como una más.
Cierto día, igual de tedioso que los demás, estaba limpiando unas de las mesas desocupadas para que el siguiente la encontrara limpia cuando la voz de unos de los clientes más desesperantes le hizo gruñir de la rabia. Odiaba a ese vejestorio, además de ser regordete tenía una barba de santa Claus que todas las chicas comentaban que apestaba a rayos.
-¡Hey tú! Aquí tienes a otro admirador, ¿Qué te parece dos por noche? Habrá una buena paga.
Bien sabía que sí, a pesar de ser detestable, según Estelle era el que mejor pagaba a las chicas.
Miró de reojo a su acompañante. Parecían más jóvenes, quizá unos treinta, pero era igual de detestable y arrogante que Frank McBride. El vejestorio.
TN se dirigió a la barra, ignorando que la seguían atentamente con la mirada. Estelle se quedó frente a ella.
-niña... es hora de que empieces a aceptar las proposiciones que te hacen. No son de esperar por mucho tiempo.
-no pienso aceptar ninguna, Estelle -
dijo con determinación.

-supongo que supiste donde te metías cuando aceptaste el trabajo ¿Verdad?
-por supuesto. Y he dejado claro el primer día que sólo venía a limpiar y a servir.
Agradezco toda vuestra buena voluntad pero nunca me entregare a ninguno de esos hombres por dinero.
Estelle se acerco para susurrarle.
-sé que no es... muy atractivo que digamos pero no es tan desagradable como aparenta.
TN reprimió una mueca de asco.
-no. Dile que deje de insistir. Tiene a otras veinte chicas disponibles.
-¿Ni con Trace?
Supuso que se refiera a su acompañante. ¿Es que tenía que deletrear para que le entendiera?
-con ninguno, Estelle.
La mujer morena se rindió por fin y la dejo hacer su trabajo. Que era lo único que sabía hacer, complacer a un hombre no entraba en su lista de habilidades, ni en ninguna parte.
CONTINUARÁ...

capitulo 45

CAP#45
-La cuidad de los exiliados.
-oh, comprendo.
-su mismo nombre lo dice todo, ahí viven todos los que han traicionado la lealtad de sus majestades. Y según escuche, es el infierno en la tierra. No sólo por la forma en la que viven, sino también que todos los días personas mueren por sobrevivir.
-¿Y qué se supone que debo hacer? 
-darles esperanzas de que su condición puede cambiar, ese tipo de cosas. 
Harry sospechó que ésa no sería una buena idea. Puesto que al verlo tal vez querrían asesinarlo. Si nunca nadie antes les prestó atención, pensarían que él iría con otras intenciones. Pero si Zayn lo creía conveniente entonces lo haría. Había jurado ayudar a todo aquel que lo necesitase, sea o no de Winchcombe.
-de acuerdo. ¿Es necesaria la presencia de Caitlin?
-¿De su majestad? Por supuesto que no. Además ¿Quién estará en su trono, sino?
Alguien debe tomar su lugar hasta que regresemos-contestó Zayn.
Mejor, pensó Harry.

Así que a primera hora de la mañana partieron en el carruaje negro real hasta esa misteriosa ciudad. Zayn no quiso darle muchos detalles sobre ella. Quizá para que él lo comprobara con sus propios ojos.
No era necesario que llevara la corona, ya que su vestimenta y la compañía de su mano derecha, Lord Malik, sería suficiente para comprobar su rango.
Se había quedado medio dormido cuando Zayn lo sacudió levemente.
-hemos llegado, majestad.
El camino había sido demasiado largo, lo único que quería hacer era estirar las piernas. El carruaje no se detuvo en la entrada como había sospechado, sino que estaba en el centro de la cuidad. Y al salir, las personas ya estaban a su alrededor, mirándolo de distintas formas.
Sintió escalofríos, ése lugar no era nada parecido a Winchcombe. Se caracterizaba por lo sombrío y por la poca amabilidad de los habitantes. Y cómo no... si se mataban por sobrevivir.
Minutos más tarde, estaban recorriendo sus calles como si fueran un par de citadinos. Zayn le había aconsejado que diera un pequeño discurso en la plaza principal. Y en eso estaban, en la búsqueda de aquel sitio.
Burdeles, bares, posadas, casas de madera precaria... sitios donde comprar lo más esencial... todo aquello había a su alrededor, y personas, personas que no perdían el tiempo en cosas sin sentido.
-¡Fuera de aquí! -gritó una voz áspera detrás de ellos. Harry se giró instantáneamente. Y vio un esbelto cuerpo caer en el duro suelo como si fuera algo que desechar- buena para nada. ¡Y no vuelvas!
Harry sintió el corazón acelerarse, tanto que ya le retumbaban en los oídios.
Viejo zoquete! Por supuesto que no volveré -le espetó la mujer que yacía en el suelo... una muy... muy parecida a TN.
-¡Nadie con tu incompetencia te va a contratar! No sirves para nada. ¡Y tú cállate! -le reprendió al perro que apenas sacaba la cabeza de la puerta.
Era un gran perro negro.
-hasta a este pulgoso arruinaste. ¡Anda! Ve con ella.
Remilgado avanzó pero su dueño lo golpeo, reacciono contra él. Le gruño tanto que lo hizo temblar y alejarse. La puerta se cerró de un fuerte portazo, y el defensor de TN no hizo más que acercarse a ella con un leve lloriqueo. TN lo abrazo por el cuello.

-no puede ser... -replicó Harry sin aliento. Subió por los dos escalones y se dirigió a TN sin mirar atrás... aunque su presencia no hizo más que enfurecer y alertar al gran animal negro.
Cuando se apartó del perro, Harry sintió que el corazón le dio un brinco.
-¿TN?
No... no podía ser ella. No podía ser que esa mujer delgada, medio empolvada y sudada, fuera la TN inocente y maravillosa que había conocido.
Sus ojos se clavaron en él. Un puñal para su pecho que apenas pudo soportar. Sus ojos estaban llenos de lágrimas de tristeza, pero suplantó ese sentimiento por uno de dolor y de odio y su gesto de volvió tan duro como una roca.
-pero miren quien está por aquí.... -se levantó lentamente, y el perro se quedó a su lado como escoltándola- ¡Su alteza Styles! Aunque... a juzgar por su vestimenta y por... ese anillo en su dedo... debe ser su majestad. ¡Qué honor el mío verlo por aquí! ¿Ha venido ver cómo se vive en la gran ciudad? Pues lo dejo a su criterio, la verdad que la vida aquí es totalmente diferente a lo que uno puede comprobar con sus propios ojos.
Cada palabra fue como una puñalada que atravesó el corazón de Harry, cruelmente.
-yo realmente pensé que... -musitó.
-¿Pensar qué? Lo único que importa en su vida es como se viste y como dar buena imagen. ¿Sabe algo? ¿Por qué no se larga de aquí? No es necesario que nos refriegue en la cara lo que es vivir en la alta sociedad. Sir Malik... -alardeó al verlo llegar.
-Lord, Malik.
-¡Oh! Disculpadme entonces. Lord Malik -
deletreó con aprensión- creo que todos merecemos lo que merecemos por nuestros actos y equivocaciones ¿Verdad? Mirenme a mí sino. 
Harry notó que tenía una mancha en la mejilla izquierda... una marca de dedos... como si la hubieran golpeado.

-pero que es...
TN notó donde había clavado esa mirada que hacía meses la derretía, y retrocedió.
-marcas del oficio, majestad. ¿A qué ha venido? ¿A refregarme en la cara lo poco que le he importado? ¡Pero qué digo! Si jamás le importe. Nunca le he importado a nadie... ¿Cómo me iba a esperar algo caritativo de usted? Qué ilusa... ¿Verdad? Vámonos, Remilgado. Que tenemos otras cosas más importantes por hacer que restregarle a su majestad en la cara nuestras desgracias. 
-espera... -
musitó Harry. Pero ya era demasiado tarde...
CONTINUARÁ...

Capitulo 44

 

CAP#44
Harry estaba sentado en el trono, con migraña otra vez. Y para empeorar su humor, los guardias con sus armaduras se empujaban entre sí para llegar hasta él.
-majestad -saludaron los dos con una reverencia. Harry simplemente asintió con la cabeza.
-eh... -titubeó uno- díselo tú, Marco.
-¿Decirme qué, caballeros? -
se adelantó Harry en preguntar.
-majestad -dijo Marco- su majestad Angélica antes de que terminara su reinado nos ordenó de quemar la chocita de la traidora. Queríamos saber si esa orden aún está vigente.
-por favor, majestad -
suplicó el otro- no nos castigue por decírselo ahora. Ya después de tantos meses...
-¿Angélica les pidió que quemaran la chocita?
-en realidad la princesa, ahora su majestad, en nombre de ella. 
Marco le pegó un codazo a su amigo. Harry sabía perfectamente que Angélica no ordenaría algo así.
-no. ¿Para qué? Ya ha pasado demasiado tiempo y ustedes tienen otros asuntos más importantes que atender. Pueden irse.
Disimuló muy bien su palidez cuando le dijeron que querían incendiar la chocita. Menos mal que por lo menos tuvo razonamiento en preguntárselo primero.
No quería que los recuerdos de TN se quemaran, además... Bonita no tendría un hogar donde esconderse y él no tendría la oportunidad de estar con la cachorrita como hacia todos los días. Sin que nadie se enterara por supuesto.
Aún recordaba cómo había encontrado al animalito meses atrás y se le destrozaba el corazón.
Una incierta mañana, decidió dar un paseo por los alrededores del castillo. Con la intención de despejarse, olvidar el fracaso del matrimonio real. Sin embargo, no había podido apartar de su mente el recuerdo de su adorada TN... ¿Qué sería de ella? ¿Estaría en Gales? ¿En Paris, quizá? ¿Rehaciendo su vida como tanto lo deseaba? Nunca nadie hablaba de ella, y si lo hacían era para humillarla. Quería salir en su defensa, pero Angélica le había dicho que no hiciera nada parecido o levantaría sospechas.
Y como era de esperarse, en su recorrido se encontró con la chocita de ella. Los pastos crecían alrededor de ella dando el aspecto de abandono y soledad. Billy era su caballo, y le era fiel así como TN lo había predicho. Se bajó de él y sin dudarlo giro el picaporte para entrar.
Lo que vio no hizo más que destrozarle el corazón y el alma. Ante el chirrido de la puerta, una cabecita negra y peluda salió de su escondite, las almohadas. Y su débil lloriqueo también lo destrozo.
-oh... Bonita -logró murmurar. Cerró la puerta tras sí y se sentó en la cama. El animalito apenas se movía, y cuando la acaricio, sintió sus costillas. Claramente desde la partida de su adorada dueña no había comido, eso había sido hace cuatro meses.
-ven aquí... -le dijo suavemente. La abrazo contra su pecho, luego la apartó para mirarla y apenas podía abrir los ojos- yo cuidare de ti ahora... ¿Si? Hasta que TN regrese...
Al pronunciar su nombre ladró, un chirrido tan débil como enternecedor.

Había sido demasiado difícil sacar adelante al animalito. Puesto que las primeras semanas se resistía a comer. Eso lo hacía sentirse impotente. Hasta que se le ocurrió cantarle... cantarle como TN salía hacerlo.
-sé que no tengo la misma voz angelical que ella -le había dicho- pero necesito que comas ¿Si? Por favor.
Eso funciono, y la cachorrita con el correr de las semanas, y luego de los meses, volvió a ser la misma. Aunque claro que estaba que no era la misma del todo, tenía un brillo triste en sus ojitos marrones.

Suspiró, ese animalito de cuatro patitas era su único consuelo y distracción. La vida de rey era algo tediosa, y la de marido era aún peor. Qué iluso había sido al pensar que su relación con Caitlin cambiaria. Y todos ya estaban presionando. Odiaba esa presión ¿Qué les importaba si consumaban el matrimonio o no? apenas la había tocado la siguiente noche. El contacto de sus labios había sido mínimo. Como aprensivo. Y Caitlin tampoco hacia algo para solucionar el problema. Le hacía compañía en el trono y nada más...
Ya estaba cerca de la chocita cuando encontró la puerta entre abierta. Se le aceleró el corazón de repente... si Bonita logró escapar seria su fin.

Pero al asomarse en la puerta, sintió un cierto alivio.
-¡Majestad! -exclamo Leslie con los ojos como dos platos. Estaba acariciando a Bonita y se levantó de repente al verlo en la puerta. Hizo una reverencia rápida y lo miró temblando por dentro del miedo.
-¿Qué haces aquí?
-este... yo.... Eh... discúlpeme si soy impetuosa pero ¿Qué es lo que hace usted aquí?
Harry entre cerró los ojos y observo a Leslie palidecerse.
-discúlpame. Yo estoy aquí porque... -suspiró con resignación- TN era como una hermana para mí.Fuimos muy cercanas, pero yo la quise mucho. Y... creo que cuidar de su cachorrito es mi única forma de demostrarle que siempre estuve de su lado.
-eso es lealtad, Leslie. Qué bueno que hay personas que todavía están de su lado.
-por supuesto... mire majestad, no quiero ser irrespetuosa. Pero sé lo que paso, este será un gran castillo pero los rumores corren demasiado rápido. Usted... al menos por ser caballero debió haber hecho algo para que el castigo de TN no fuera tan severo.
-¿Severo? -
replicó, frunciendo el ceño.
-no finja conmigo, majestad. Que todos sabemos lo que le sucedió.
El pánico lo invadió de repente, debió de notarse su palidez porque Leslie lo miró sin entender.
-¿No lo sabe?

Zayn estaba revisando unos papeles en su nuevo estudio cuando Harold irrumpió de repente.
-quiero saber lo que le paso a TN, Zayn.
Leslie no quiso decirle nada porque sabía que había metido la pata. Zayn se quitó las gafas para leer y lo miró con seriedad.
-¿Acaso no te han enseñado a tocar antes de entrar, majestad? Sé que soy su mano derecha pero un poco de educación no está de más.
-déjate de rodeos, milord. Quiero saber cuál fue el castigo de TN.
-¿Y eso es lo más imprescindible ahora?
-sólo dime que no la ahorcaron.
-¿Condenarla a la horca? ¡Por Dios, No!
Harry suspiró aliviado, pero el pánico no dejaba de martillarle la cabeza.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué? -
cerró los ojos y suspiró lentamente. Se levantó y se quedó frente a él- majestad. Con todo el respeto que se merece. Debe olvidar a esa muchacha insolente. No ha hecho más que perjudicarlo.
-¿Perjudicarme? ¡Yo la he perjudicado! Pero no sé cuánto, necesito saber qué fue de ella, Zayn. No voy a dejar de molestaros hasta saberlo
.

Zayn lo sospeso unos instantes. No podía ser que aún esa muchacha merodeara en su cabeza. Era inconcebible. Y entonces se le ocurrió una idea... si tanto le importaba esa muchacha, tendría que olvidarla. Pero en realidad no sabía cuanta era la intensidad de su interés. Lo comprobaría.
-cambiando de tema, majestad -volvió a sentarse detrás de su escritorio.
-Zayn...
-volviendo a sus deberes como Rey.
-Zayn.
-déjame terminar, por favor.
Harry suspiró pesadamente.
-hay una cuidad... a medio día de camino sin parada, que me gustaría que visites.
-¿Visitar?
-es decir, mirarla, ver su condición e intentar analizar qué se puede hacer para llevarla a flote. Ése es su deber, majestad. Ver las condiciones en las que viven sus súbditos.
-¿Y cómo se llama esa ciudad?
-La cuidad de los exiliados.
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 43

 

CAP#43
Bonita mientras tanto rasguñaba la puerta de la choza y lloriqueaba. ¿Qué le había pasado a su adorada dueña? ¿La volvería a ver?

"La cuidad de los exiliados"
su mismo nombre lo decía todo. Aquel que cometía una traición iba directamente ahí. La vida en ese lugar era totalmente distinta a los reinos. Se decía que era una constante lucha para sobrevivir. Que si no será lo suficiente mente fuerte o lo autosuficiente... se despidiera de todo.

Antes del amanecer, como la reina había ordenado, los guardias trasladaron a TN al carruaje, con las cadenas aún puestas. Apenas si pudo pegar un ojo en el resto de la noche. Temerosa de lo que pudiera sucederle en aquel lugar...
El viaje, sin ninguna parada en ningún lugar, duró aproximadamente medio día. TN estaba terriblemente cansada y débil. Aunque lo que menos pensaba en ese instante era en la comida. Pensaba en su querida Bonita... en sus queridos amigos animales y en Sophie. ¿En Harry? Cada vez que lo recordaba, unas lágrimas se le escapaban de los ojos.
El carruaje se detuvo abruptamente y prácticamente la jalaron hacia afuera y dejaron que cayera en el duro suelo. Así trataban a los traidores, pensó. ¿Pero realmente era una traidora? ¿Realmente deshonro a la reina?
Débilmente levantó la vista y un cartel de madera vieja, sujetado por dos postes, decía "Cuidad de los exiliados"lo único que había a su alrededor eran personas enojadas y vacías que iban de un lado a otro. Podría haber una cierta similitud con Winchcombe, pero sabía que ése no era su hogar. Si no su castigo. Un castigo por haberse enamorado de un candidato equivocado.

Días después, ante la presencia de casi toda la congregación, Harold dejo que la corona que antes había pertenecido al Rey Erick Bennington descendiera sobre su cabeza. Miró de reojo a la princesa y también la corona de menor tamaño yacía sobre su cabeza.
¿El peor o el mejor día de su vida? Todos estaba felices de que un nuevo reino rigiera, pero Harold se sentía igual de vacío. Igualmente eso no lo demostraría. No tenía intenciones de desquitar su desenfado en el pueblo. Haría su papel tal cual como le habían enseñado. Y eso sería todo.

Siete meses después...

-nuestra hermana ha perdido la cabeza -replicó Antonio.
Sophie estaba que le explotaban los oídos. Y tenía unas intensas ganas de ahórcalos a todos.
-ya deja de molestarme, par de ****as. Déjenme aquí y espérenme a la misma hora de siempre.
-si la reina se enterara se esto...
-y no lo hará. No tiene por qué enterarse.
Detuvieron el carruaje a dos caballos en la entrada de una oscura y ruidosa cuidad.
-ella no se lo merece. Ha deshonrado a la Reina Angélica. La ha traicionado -repudió el otro.
-cállate, Chase. Que ni siquiera sabes lo que estás diciendo. 
Antes de tener que seguir soportándolos como lo había hecho los dos días de camino se bajó del carruaje de un salto y se aferró a su canasta de mimbre. Les indico que se marcharan de una vez para así cubrirse con su capucha negra y adentrarse en la Cuidad de los exiliados como cada semana. Traía la provisión suficiente para su amiga, como para dos semanas, y una vez pasadas esas dos semanas, volvía. No podía desampararla.
Cuando la noticia de que una las sirvientas del castillo Sudeley fue exiliada, Sophie no pudo evitar sentir pánico, y al saber quién era... Liam y ella eran los únicos en todo el pueblo que estaban a favor de TN. Los demás decían aberraciones de ella e inventaban historias sin sentido. Aunque ya pasados los siete meses ninguno la recordaba... ni siquiera el Rey...
Se dirigió, aferrándose a la canasta como siempre, a un callejón oscuro y húmedo. No podía creer que ése fuera el nuevo hogar de su amiga... o al menos donde pasaba todas las noches.
-¿Sophie, eres tú?
Ella sintió que el corazón le dio un brinco, dejo la canasta en un barril y se dirigió a TN para abrazarla con todas sus fuerzas. Aunque considerando lo débil y delgada que estaba, controlaba la emoción.
-amiga. ¿Cómo estás? -le pregunto una vez que se apartaron.
-como siempre -contestó TN encogiéndose de hombros.
Le devastaba verla así. Con ojeras, sudada y abatida.
-ven... te traje algo de comida...
-oh no, Sophie...
-no me protestes.
-pero claro que te protesto, tienes una familia que alimentar y...
-mi familia está bien. Y comprenden que ayudo a alguien quien lo merece.
-no lo creo.
-ya basta, TN. Ven... además... traje algo con que quitarte esas esposas.
Logró deshacerse de las cadenas, pero no de los brazaletes de hierro solido que rodeaban sus muñecas. Sophie hizo que se sentara frente a ella y con una especie de destornillador logró quitárselos.
-cielos...

Además de las muñecas delgadas, el hierro le había marcado la piel. Parecía que las tenia de todos modos. Sólo que en vez de ser negras era moradas. Una marca, un dolor que nunca más se iría.
Sophie le vendó las muñecas y TN sintió un gran alivio al deshacerse de esas cosas.
Charlaron, Sophie le contaba cosas para hacerla reír. Sabía que TN tenía el estado de ánimo por suelos. No era la misma, jamás lo seria.
Cuando ella fue, se despidió con un abrazo. TN observo el bollo de mantel blanco sobre el barril.
Ahí estaba su comida, su sustento por dos semanas más. Suspiró, sacó una rebanada de pan y comió un pedazo. Luego destapo la botella de leche y frente a ella yacía un pequeño platito, dejo caer el líquido sobre él y a los pocos segundos aparecieron tres cabecitas que maullaban y se empujaban entre sí para beber.
-tranquilos... que hay para los tres.
Eran adorables, TN no pudo resistirse a alzarlos cuando los había encontrado semanas atrás.
Se sentó contra la brumosa pared con una manta blanca y el pan en el regazo.
Un perro de cabello grisáceo se acercó a ella tímidamente.

-hola... ven aquí, Bruno -le indicó- ya sabes que no te haré daño... eso es...
Bruno comió lentamente el pedazo de pan mientras TN lo acariciaba. Siempre podía contar con la lealtad y la compañía de los animales.
-¿Te confieso algo? Tienes mucha suerte de ser un perro... sólo tienes sitio en tu cerebro para una sola cosa y tu corazón no sufre por penas de amor. Yo quisiera poder olvidar, Bruno... quisiera poder olvidarlo... pero no puedo... no entiendo por qué. 
Recordó las palabras de Sophie semanas atrás.
<<Si él te amaba y adoraba tanto como decía habría hecho algo, habría intervenido de alguna forma para que no te exiliaran, TN>>
-es verdad... -continuó- si me amaba tanto como decía tendría que haber hecho algo... cualquier cosa... pero no... nunca fui nada importante para él. Siempre lo supe...
Bruno la miró con compasión y rozo con el hocico su mejilla, antes de que se deslizara un par de lágrimas.
-gracias... eres un ternura ¿Sabias?
-¡Ahí está la loca de los animales!

Señaló un niño, mientras los otros dos carcajeaban y se burlaban de ellas. Menudo trío de revoltosos. Siempre la insultaban, en otras cosas, le hacían la vida prácticamente imposible.
Un perro de un tamaño considerablemente gran apareció y los tres niños que no pasaban los doce años temblaron.
-¡Corran! -alardeo uno y desaparecieron corriendo despavoridos.
TN sonrió levemente, el perro negro, su defensor, avanzó hasta ella aun gruñendo. Pero su gesto de furia se disipo a verla y reemplazo su gruñido por un lloriqueo.
-ven aquí, Remilgado, tranquilo...
Él se acercó y estaba frente a ella.
-gracias. Ese trío me va a volver loca -lo acarició y le dio otro pedazo de pan- ¿Qué tienes en la pata? No me digas que tu dueño te golpeo otra vez... 
Él respondió con un gruñido.
-ojala pudiera hacer algo para liberarte de ese cañada... pero no puedo... no mientras trabaje para él.
Trabajaba de la misma cosa: sirvienta. Por una paga muchísimo menor de la que se merecía. Lo único que la consolaba era que tenía ese tiempo para despejarse. Sus nuevos amigos animales también la ayudaban.

Se quitó una de las vendas de su muñeca y cubrió con ella el pequeño corte en la pata de Remilgado. Quien le lambio la mano cuando terminó.
-de nada.
Suspiró con pesadez. Todos sus sueños de comenzar una vida nueva se habían ido por la borda. Y no culpaba a nadie por ello. Ella era consciente de su osadía, de creer que un hombre como Harold la amaba y que estaba dispuesto a dejar las diferencias sociales atrás.... Qué ilusa había sido.
CONTINUARÁ...

 

Capitulo 42

CAP#42

-¡Aberración! ¡Traición total!-repudió Michelle- Compruébelo con sus propios ojos, majestad.
TN además de estar colorada hasta el cuello... la sangre se le heló de repente... no... la Reina no. Harry aún seguía encima de ella, atónito, también sonrojado hasta el cuello... sin saber qué decir.

Una vez en el salón de conferencia de la Reina... Michelle iba de un lado a otro, con la mirada atenta de la Reina y de la princesa.
-me parecía de lo más extraño que el príncipe no estuviera en su cama a estas horas días antes. Hoy me decidí a seguirlo y ya hubo visto lo que nos hemos encontrado.
Zayn, quien estaba en un rincón cercano de Harold, echaba chispas. Mientras que TN trataba de no temblar de pies a cabeza.
-retírese alteza a su habitación -le pidió la reina, claramente tenía un dolor de cabeza, pero también una gran decepción.
-espera un momento, madre -exigió la princesa. Se dirigió con determinación hacia él, y una vez frente a frente, lo abofeteo- por tu descaro e insolencia. 
Harry simplemente se sobo la mejilla y miró detrás de la princesa. La reina le indico con la mano que se fuera de una vez. Y lo hizo, junto con Zayn.
Ahora estaban sólo las mujeres.... Y dos guardias custodiando la puerta.
Caitlin dio una vuelta alrededor de TN, analizándola la mirada.
-majestad... yo -murmuró TN.
-¡Calla! -Espetó la princesa- no mereces la compasión de mi madre.
-Caitlin -
reprendió Angélica- eso lo decido yo.
-pero.... Madre...
-ven acá -
le ordeno, y una vez situada a su lado, miró a TN fijamente- supongo que eres consciente de por qué estás aquí ¿Verdad?
-sí, majestad.... Soy meramente consciente de todo, pero...
-¿Pero? ¿¡Pero!? ¿Encima tienes el descaro de poner peros? ¡Te dije madre que la echaras hace tiempo!
-Caitlin, cierra tu boca por un instante, por favor.
La reina suspiró pesadamente, se masajeo la frente con la yema de los dedos y se puso de pie para avanzar unos pasos hacia TN.
-no pienso andar con rodeos, TN. Tampoco quiero mencionar cuanto me has decepcionado. Te he confiado muchas cosas, y te he advertido lo que sucedería si llegabas a traicionarme.
-no la he traicionado, majestad... es sólo que...
Angélica calló a Caitlin con la mirada antes de que protestara.
TN se armó de valor para decir:
-¿Es traición para usted, enamorarse?
-por supuesto -
asintió Caitlin- más si es del candidato equivocado, Cailin.
La reina frunció el ceño y miró a Caitlin sin entender nada.
-ahí tienes otra osadía, madre. Ella ha entrado a mi fiesta sin tener invitación, y ha engatusado al príncipe.
-¡No! no es verdad.
-¿De dónde conseguiste esa información, Caitlin? ¿Y por qué no me lo habías dicho?
-porque es algo que me involucra a mí, madre. Sin ofender.
Angélica giró los ojos y suspiró lentamente.
-me has decepcionado, TN. También has traicionado mi lealtad. Tu castigo es claro: serás exiliada a la "Cuidad de los exiliados", para siempre.
TN abrió los ojos como dos platos y las lágrimas que estuvo conteniendo se deslizaron por sus mejillas.
-no... ahí no, majestad. 
Conocía los rumores de ésa ciudad. Se decía que era el infierno sobre la tierra.
-guardias. Llevenla al calabozo de la torre. Mañana antes del amanecer ya debe estar en camino hacia la Cuidad de los exiliados.
Los guardias que parecían gorilas con armadura sujetaron sus brazos y la llevaron por la fuerza. TN le suplicó, le gritó que le diera una oportunidad... pero la reina no la escucho. Caitlin tenía una expresión de satisfacción y Michelle una sonrisa de triunfo.
-siempre sospeche de sus intenciones -comentó Michelle- nunca me convenció su imagen de niña sufrida.
Angélica tenía un nudo en la garganta. La partida de TN le dolería demasiado... tal vez más de la cuenta. Y se preguntó dónde estaría aquella niña inocente y sufrida de cinco años que había rescatado tanto tiempo atrás...

Harry caminaba de un lado a otro en la habitación, pasándose una mano por el pelo y tensando la mandíbula. Pero lo que más le irritaba de toda la situación era que Zayn no le quitaba la mirada de encima.
-¿Podrías dejar de mirarme así?
-¿Y cómo quiere que le mire, alteza?
-necesito saber lo que pasó con TN...
Zayn le impidió el paso.
-no, aunque sea por una vez en tu vida obedece las ordenes de la reina.
-¿Estás enojado, verdad?
-¡No! la verdad es que no -
dijo, sarcástico- ¡Pero claro que estoy furioso, maldita sea! ¿Es que no tienes ni siquiera una porción de cerebro?
La puerta se abrió y se quedaron tiesos como dos estatuas.

- su alteza Styles. He venido a informaros que la boda se efectuara como se ha planeado -le informó Angélica- y que esto que sucedió no se difundirá por el pueblo. También ahorraré a su padre el disgusto semejante. Supongo que es consciente que él está senil y que es preferible ahorrarle el mal trago. Lo único que le pido encarecidamente que esto no vuelva a suceder. No pienso permitir una aberración de este tipo una vez más. Mi reinado está llegando a su fin y quiero que quienes lo precedan se merezcan ser llamados Rey y Reina de Winchcombe.
Después de una reverencia se retiró, sin decir nada más.
-tuviste suerte, mucha suerte. Demasiada, diría. Tienes que agradecer el gran corazón de la reina, si hubiera sido tu padre los mataría a ambos.
-¿Y TN? ¿Qué va a pasar con ella?
-ahora eso no te importa.
-¡Claro que me importa! Es mi culpa.... 
-no. es culpa de ella, por haber seguido tu jueguito. Es más ilusa de lo que pensaba.
-basta. No le digas así. Averigua lo que le sucedió.
-no pienso hacer otra averiguación por ti. Lo más probable es que la echen del castillo.
Harry abrió los ojos de par en par.
-¿Qué?

-considerando el buen corazón de Reina es lo más probable. Tiene esa amiguita en el pueblo y la ayudara. Ahora ve a dormir alteza.
-no puedo... tengo que...
-¡No! -
Sujetó sus hombros, impidiéndole por completo el paso- te vas a quedar aquí. Olvídala de una buena vez. ¡Es una sirvienta por todos los cielos! Te vas a casar con la princesa Caitlin te guste o no. 

-¡Soltadme par de zoquetes! ¡Soltadme! -les gritó TN.
Una vez frente a la puerta de madera del calabozo de una de las torres del castillo. La esposaron con unas pesadas cadenas y la empujaron y ella cayó sin poder mantener el equilibro.
Le cerraron la puerta en las narices y ella la golpeo y suplico con todas sus fuerzas. Mientras las lágrimas le caían por los ojos.
El dolor y el nudo en el estómago eran incomparables. Miró a su alrededor, y la luz de la luna se filtraba por una pequeña ventana a lo alto del calabozo.
Bonita mientras tanto rasguñaba la puerta de la choza y lloriqueaba. ¿Qué le había pasado a su adorada dueña? ¿La volvería a ver?
CONTINUARÁ...

 

Capiulo 41

 

CAP#41

-una única pregunta, una última respuesta. Es lo único que te pido en este instante.
No tenía ni la más pálida idea de lo que quería preguntarle... pero mientras más la rápido la hiciera más rápido se iría.
-de acuerdo, alteza. Pregunte y yo responderé lo que necesite saber. 
-¿Me amas? ¿Sientes algo por mí?
TN se quedó petrificada.
-¿Qué clase de pregunta es ésa?
-sólo respondedme, por favor -
avanzó un paso largo y quedaron centímetros de distancia.
Tenía una vista perfecta de sus expresiones. Se lo veía tenso... confundido, abatido... y tenía su mirada clavada sobre ella. Como queriendo descifrar un código oculto.
-alteza...
-¡Basta! Basta de llamarme así, por favor -
poso ambas manos en sus brazos. TN sintió una calidez en esas manos que le rodearon los brazos... que creyó derretirse.
-me está asustando...
Él cerró los ojos y suspiró. Choco la frente con la suya y murmuró suavemente:
-Te pido una noche, mi adorada TN. Sólo me bastara una noche y la recordare siempre. Permíteme entrar en tu corazón una última vez... por favor.
¿Y él no se daba cuenta de que eso le infundía más miedo todavía? Esperó no haber escuchado mal.
Bonita pegó un saltito y ladró desde el colchón.
-claro... si su amiguita me lo permite -esbozó una media sonrisa.
Bonita se tumbó boca abajo y movió la colita. Eso basto para Harry como una señal de aprobación.
-Eh... no hace falta que entre una última vez en mi corazón, si ya mi amor por usted está clavado sobre mí y no creo nunca poder olvidarlo.
Él esbozo su más encantadora sonrisa y la miró como si fuera lo única persona del mundo. Una mirada tan profunda que le temblaron las piernas. Antes de que pudiera emitir otra palabra; la beso en los labios aplicando una delicada presión y le susurró:
-como me alegra saber eso, mí adorada...
Si él supiera como esas palabras le derretían el corazón.
-Harry... -pronunció casi sin aliento.
Y él sonrió de nuevo.
-sólo una noche, mi adorada. Le prometo que jamás olvidare. Siempre estarás aquí -sujetó su mano y se la llevó al corazón- siempre -replicó.
TN no sabía si llorar o abrazarlo con todas sus fuerzas. Se limitó a morderse el labio.
Bonita ladró y pegó un saltito desde el colchón. Harry soltó una risita, la alzó y la abrazo contra su pecho.
-tampoco te olvidare a ti, amiguita.
Le besó la cabecita y la elevo hasta la altura de la cabeza. La cachorrita movía alegremente la cola con la lengüita afuera.

El resto de la noche charlando, uno al lado del otro, robándose unos besos cuando Bonita se quedaba dormida o se distraía. TN no se cansaría de admirarlo. De vez en cuando. Mientras él hablaba se distraía contando los lunares de su cara, los que tenía esparcidos por el cuello y... espectacularmente los que podía ver de su pecho. Harry se daba cuenta y la hacía reír y sonrojar al mismo tiempo.
Una hora antes del amanecer se quedaron dormidos. Bonita yacía prácticamente sobre el regazo de ambos. Ya que estaban abrazados. Sin miedo nada, como si todos los días podrían amanecer así de juntos. Claro que la realidad era otra... pero no importaba demasiado en ése momento, pero sí después.
Un picoteo en la ventana despertó a Harry. Y le permitió admirar a su amada, quien estaba plácidamente dormida, con una mano en su pecho. Sonrió. Qué mágico seria amanecer todos los días con ella en sus brazos. Se limitó a no pensar en ello. Prefería mantener la ilusión un poco más.
Depositó un dulce beso en su frente y ella poco a poco despertaba con las pequeñas caricias que él le hacía en el rostro.
Picotearon la ventana otra vez y ella sonrió levemente.
-es Dimitri...
Se levantó y el pajarito ingreso en la habitación. Poso sus patitas en la mesa de noche, ladeando la cabecita.
Harry emitió un silbido imitando el canto de un pájaro, Dimitri se sacudió y canto, como haciéndole competencia.
-esto es maravilloso... eres maravillosa, TN -desvió la mirada hacia ella- desearía quedarme un poco más.
-ya es tarde... pronto despertaran y debes estar en tu cama antes de que se den cuenta de que no ha pasado la noche ahí.
Harry suspiró, se levantó y la abrazó.
-pronto será la boda... o mi casamiento forzado. Mejor dicho. 
-lo sé -
asintió-pero le aseguro que será un gran Rey.
-además de apuesto por supuesto -
dijo sonriente. TN rió levemente.
-claro -asintió aún entre risas- hablando enserio, alteza. Caitlin a pesar de ser como es, tiene visión y le ayudara mucho.
-eso espero...
Cielos... era difícil separarse. Difícil irse y volver al mundo real. Sin embargo tuvo que hacerlo, se despidió de ella con un largo y dulce beso en los labios.

TN lo vio marcharse... marcharse de su vida para siempre. Como le había dicho, siempre lo recordaría. Aunque se propusiera olvidarlo, cuando más quisiera más lo recordaría. Él era de esos hombres que ingresan en el corazón para jamás marcharse. Y lo quería de esa forma. Se sintió amada por una vez y con eso bastaba. Había perdido demasiadas cosas en el pasado, pero logró ganar algo en el presente: un amor para toda la vida. Aunque no lo tuviera a su lado.

Decidió que se marcharía de Sudeley una vez acabado todo el apogeo por la boda. Ya tenía casi todo organizado, sólo faltaba tres días para ése acontecimiento y no sabía si ella o el príncipe estaban más nerviosos. Al parecer aquella mañana no lo habían descubierto y fue un gran alivio. También que él no se arriesgara a hacerlo de nuevo. Deseaba tenerlo a su lado una última noche, pero ya era pedir demasiado. Además, iba a ser muy riesgoso que él días antes de la boda pasara la noche con una mujer que no era exactamente su prometida.
Él le había dicho que su relación con la princesa Caitlin no era muy afectuosa. Ni siquiera amistosa. Eso cambiaría con el tiempo, de seguro.

Estaba tan absorta en sus pensamientos que se sobresaltó al escuchar que golpeaban la puerta.
Conocía ese golpe de nudillos. Sonrió sin poder evitarlo y se encontró con él, en su puerta.
Sonriente y despreocupado. Muy a su pesar, fingió estar sorprendida e indignada. Más que todo estaba asustada, pero a la vez encantada.
-¿No deberías de estar en el castillo? Es muy tarde.
Otro detalle. Llevaba su ropa de cama... cielos... le hubiera fascinado quitársela de un solo tirón para poder admirar su musculatura... sin embargo, era demasiado tímida para seguir aquel voraz impulso.
-tal vez... -ladeo la cabeza, y se derritió por un brillo intenso en sus ojos cafés.
-¿Es consciente de que al estar aquí corre riesgos de ser descubierto?
-¿Quién podría descubrirme? Sé escabullirme, señorita Hawthorne.
Tenía ese fuego, esa chispa inconfundible en la mirada. Se perdió en ella. Tanto que no notó cuando él ya estaba dentro de su chocita, con la puerta cerrada tras sí y acercándose cautelosamente. Como asechándola...
Por una parte le daba miedo esa mirada. Tal vez ésa no era su intención. Pero ella era la inexperta, y él era experto. ¿O quizá sólo se estaba volviendo loca? Era lo más probable.

No supo en qué momento él ya se encontraba a centímetros de distancia. Si sintió la calidez de sus manos en la espalda... que con un sutil movimiento la atraía hacia él. Sonriendo de oreja a oreja... una sonrisa perfecta, encantadora e inocente. Claro que pensó, por otro lado, que lo que transmitía su mirada no tenía nada que ver con lo inocente.
Cerró los ojos, sabía lo que quería; que la besara de una vez para así olvidar todos los pajaritos que revoloteaban en la cabeza.
Y lo hizo, con la suavidad y la ternura que lo caracterizaba. TN podía perderse una y otra vez en ése mundo que él le ofrecía con sus besos. No se limitaba a pensar en la realidad que los rodeaba
¿Para qué? Si estaban ahí, juntos. Con los corazones latiendo a un mismo ritmo.
Harry estaba siendo demasiado suave, cedía por completo al impulso de besarla con más pasión, que sólo ella despertaba. Sabía que TN era como una delicada pieza de porcelana. No debía precipitarla... ella se merecía que la trataran con dulzura y no con brusquedad como muchos otros lo habían hecho.

-mmmm -murmuró TN al poco tiempo que los labios de Harry se desviaban a su mejilla... luego a su cuello- Harry... Harold... -rió, el contacto de sus labios le provocó cosquillas.
Él se apartó lentamente... y pronto se disipo la sonrisa en ambos. Había un fuego que les quemaba el corazón, que les calcinaba el alma de una forma inexplicable. Y aquel fuego sólo se apaciguaría si sólo se olvidaban del mundo alrededor y se dedicaban tan sólo a ellos mismos.
Las palabras estaban de más. TN cerró los ojos lentamente. Luego sintió sus carnosos y rojizos labios sobre los suyos. Estos en vez de seguir el armonioso ritmo de siempre... siguieron el contrario. Algo que a ella no le pareció para nada malo. De hecho lo deseaba. Y se alegraba de que él la entendiera... que le diera ese respiro cuando lo necesitaba y que le diera esa protección y cariño que nunca nadie en los últimos años le había brindado.
Pocos segundos después, TN sintió nuevamente sus besos por el cuello, chocó con la cama y lo único que él hizo fue recostarla en ella con suma sutileza. Volvió a besarla en los labios mientras se acomodaba encima de ella para no hacerle tanto peso.
Tenía ambos brazos a los costados de la cabeza, pero decidió enterrar los dedos en su cabello, enredarse en sus bucles y acariciarle la nuca.

No estaba muy segura de lo que estaba sintiendo en ese instante. Era algo que nunca antes había sentido, y un sexto sentido le dijo que eso era normal. Debido a su falta de experiencia era de esperarse que se mostrara receptiva. Con muchos deseos que él le enseñara los placeres prohibidos.
Sólo espera que él no se impacientara o creyera que era demasiado inocente para sentir esas cosas.
Harry era diferente, de eso no tenía por qué tener dudas ¿Acaso no se lo había demostrado varias veces?
Desvió los tiernos besos a su cuello lentamente... y al parecer tenía intenciones de desviarlos un poco más abajo... cuando la puerta se abrió de repente, sobresaltándolos.
-¡Aberración! ¡Traición total!-repudió Michelle- Compruébelo con sus propios ojos, majestad.
TN además de estar colorada hasta el cuello... la sangre se le heló de repente... no... la Reina no. Harry aún seguía encima de ella, atónito, también sonrojado hasta el cuello... sin saber qué decir.
CONTINUARÁ...

 

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